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Impacto Económico de la Neumonía en Terneras de Leche

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El objetivo de la crianza de terneras es producir futuras vacas productoras de leche rentables y eficientes. El tiempo que pasa desde el nacimiento hasta su primer parto y su primera lactación representa una inversión de recursos bastante considerable.

Así lo plantea el investigador y profesor de producción bovina de la Universidad Nacional Autónoma de México, Eligio Gabriel Salgado Hernández, en un artículo publicado en el portal ganadería.com, donde indica que existen diferentes estrategias para optimizar el uso de dichos recursos y mejorar la productividad.

En los primeros meses de vida las terneras son muy susceptibles a diversas enfermedades, tales como neumonía y diarreas, que afectan negativamente la productividad.

La neumonía clínica es aquella en la que los animales manifiestan signos clínicos, si el personal responsable del cuidado de las terneras los detecta a tiempo los animales deben recibir un tratamiento oportuno. Sin embargo, a pesar del éxito clínico del tratamiento, muchas terneras permanecen con lesiones por mucho tiempo.

Aproximadamente entre 5 y el 55 % de las terneras presentan neumonía clínica en los primeros 3 meses de vida. El objetivo es que el número de casos de neumonía no sea mayor al 10 %.

Existe otro tipo de neumonía en la cual la ternera no manifiesta signos clínicos de enfermedad, o bien después de un evento clínico y de la administración de un tratamiento aparentemente fue curada, sin embargo, las lesiones provocadas permanecen por mucho tiempo, con el uso de ultrasonografía es posible detectar lesiones, a este tipo de presentación de neumonía se le ha denominado neumonía subclínica.

Esta menor ganancia diaria de peso repercute sobre los objetivos de producción planteados, la edad a la primera inseminación y la edad al primer parto aumentan.

La presencia de neumonía durante la etapa de crianza afecta el crecimiento y el desarrollo y tiene efectos negativos a largo plazo sobre la supervivencia de las terneras, la reproducción, la edad a primer parto, la producción de leche y la vida productiva total.

Las terneras que presentan neumonía durante la etapa de crianza presentan mayor riesgo de morir o ser eliminadas del hato durante su vida productiva. En un estudio de 2017, citado por el autor, se encontró que solo el 90.2 % de las terneras que presentaron neumonía en la crianza llegaron a su primer parto, en el caso de las terneras que no se enfermaron el porcentaje de terneras que llegaron al primer parto fue del 94.7 %.

En cuanto a los efectos sobre el crecimiento y desarrollo, señala el autor, diversos estudios han comprobado que las terneras que se enferman de neumonía en los primeros meses de vida tienen una menor ganancia diaria de peso. Este efecto es más marcado si los animales se enferman de neumonía en varias ocasiones.

En los estudios en los que se ha evaluado el efecto de la neumonía clínica, es decir terneras que se observaron enfermas, la ganancia diaria de peso del nacimiento a los 6 meses fue de 637 g/d, mientras en las terneras que no se observaron enfermas la ganancia fue de 704 g/d. En las mismas terneras, la ganancia de peso de los 6 a los 25 meses también fue menor en las terneras enfermas.

Esta menor ganancia diaria de peso repercute sobre los objetivos de producción planteados, la edad a la primera inseminación y la edad al primer parto que aumentan.

Las terneras que presentaron neumonía durante la crianza presentaron su primer parto a una edad de 732 días en promedio, mientras que las terneras sanas parieron a los 724 días. En otro estudio en el cual se midió la presencia de lesiones pulmonares en terneras de 60 días de edad mediante ultrasonografía, se encontró que la edad al primer parto fue 8 días más para las terneras que presentaron lesiones, las terneras sanas parieron a una edad de 702 días mientras que las enfermas parieron a los 714 días.

Los estudios acerca del efecto de la neumonía sobre la reproducción son escasos. En un estudio, reciente, la tasa de preñez al primer servicio de las terneras fue de 62 % en las terneras sin lesiones contra 52.5 % en las terneras con lesiones pulmonares, lo cual contribuye al aumento en la edad promedio al primer parto.

Cuando se evalúa el efecto de la neumonía sobre el peso al primer parto, los resultados son menos consistentes, en diversos estudios no se ha encontrado un efecto negativo, es decir el peso al primer parto es similar entre terneras con y sin neumonía, la razón de estos resultados se debe a que las terneras con neumonía a menudo tienen una mayor edad al primer parto, por tanto, tienen mayor número de días de crecimiento comparada con las sanas e igualan el peso al primer parto.

En un estudio en el cual clasificaron a las terneras como sanas o enfermas con base en criterios clínicos, las que presentaron neumonía clínica durante la crianza, redujeron su producción de leche en aproximadamente 122 litros en su primera lactación y 91.5 en la segunda lactación. En otro estudio, en el cual se determinó la presencia de neumonía subclínica al destete mediante la presencia de lesiones pulmonares con ultrasonido, las terneras que presentaron lesiones mayores a 3 cm produjeron 526.3 litros de leche menos en su primera lactación.

Prevención y Tratamiento

La neumonía o complejo respiratorio bovino es causada por múltiples factores, el estrés, la desnutrición, la depresión de la inmunidad, alta exposición a agentes infecciosos, cambios bruscos de temperatura, ambientes con mala ventilación, etc., pueden desencadenar una infección.

A menudo, las infecciones virales también deprimen al sistema inmune y esto permite que, bacterias que habitan de manera normal el tracto respiratorio superior bajen y se alojen en los pulmones causando una respuesta inflamatoria. Dependiendo del tipo de bacteria la inflamación puede ser aguda y a menudo fatal, lo cual causa neumonía de tipo fulminante con alta tasa de mortalidad como en el caso de neumonía causada por M haemolytica, o bien neumonía de tipo crónico como la causada por Histophilus somni, Pasteurella multocida o incluso Mycoplasma bovis.

La prevención se basa en proveer una adecuada inmunidad a las terneras, la cual se obtiene a través de la aplicación de vacunas a las madres para incrementar la síntesis de anticuerpos que pasarán a través del calostro, posteriormente, es necesario tener un programa adecuado de manejo y administración del calostro a las terneras en las primeras horas de vida para aumentar la absorción de anticuerpos. Es posible administrar vacunas intranasales en la primera semana de vida a las terneras, las cuales no interfieren con los anticuerpos maternos obtenidos a través del calostro.

El siguiente paso en los programas de prevención de la neumonía está basado en el manejo del ambiente, tener alojamientos limpios y bien ventilados, evitar el hacinamiento, evitar el contacto entre las terneras cuando se encuentran en sus becerreras individuales, rotar y desinfectar de manera frecuente el lugar donde está cada animal.

El objetivo de los programas de prevención es tener menos del 10 % de terneras enfermas de neumonía.

La identificación de animales enfermos y su tratamiento oportuno es una parte importante del programa de prevención, ya que además de disminuir la mortalidad se evitará la diseminación del problema. Además de identificar y tratar a las terneras cuando comienzan a manifestar los primeros signos clínicos, el uso de antibióticos de probada eficacia es parte del éxito del programa de tratamientos.

Parte importante del tratamiento también incluye la administración de antiinflamatorios para reducir la fiebre, mejorar rápidamente el consumo de alimento y reducir el grado de lesiones al pulmón.

El objetivo del tratamiento es curar entre el 80 y 90 % de los animales tratados, cuando el porcentaje de animales que no se recuperan y requieren un segundo o tercer tratamiento es mayor al 20 %, se debe revisar el tipo de antibiótico y antiinflamatorio que se está utilizando, así como también el protocolo de revisión y detección de animales enfermos.

En estudios recientes se han evaluado el uso de antibióticos en forma de metafilaxia. Es decir, la administración de antibióticos a todos los animales con fines preventivos, independientemente si están enfermos o no. El fundamento de esta forma de uso de los antibióticos se basa en que existen factores de riesgo tales como el destete, el alojamiento de animales en grupos, temporadas de frío, los cuales generan mayor estrés y depresión de la inmunidad y el riesgo de que se presenten casos clínicos y subclínicos aumenta. La administración de antibióticos a todos los animales previo a estos periodos de estrés disminuye la presentación de casos clínicos y subclínicos.

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