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El papel clave de la ganadería durante la pandemia de COVID-19

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Una carta abierta firmada por 66 representantes de organizaciones de todo el mundo destaca cómo el ganado apoya la nutrición global, los altos estándares de seguridad alimentaria y la salud pública durante la pandemia de COVID-19.

La crisis del coronavirus ha puesto de relieve el increíble desafío de salud pública que enfrenta el mundo, y en ningún lugar este desafío es más evidente que en la producción de alimentos. Alimentar al mundo durante esta crisis es una prioridad principal en todas las naciones.

Por ello, 66 firmas de presidentes y representantes de diferentes organizaciones de todo el mundo, como la WVA, BVA, FEFAC o AnimahealthEurope, y algunos a títulos personal, como el español Mario Estévez de la Universidad de Extremadura, muestran en una carta como el mundo necesita las contribuciones del ganado. A nivel mundial, 1.300 millones de personas dependen del ganado para su empleo, mientras que miles de millones más dependen del ganado para proporcionar alimentos a sus familias. “La agricultura animal proporciona leche, carne, pescado y huevos en un momento en que el acceso a alimentos seguros, nutritivos y asequibles es necesario para evitar una posible crisis mundial de hambre, y ofrece un apoyo invaluable para los agricultores que enfrentan dificultades económicas severas, a menudo existenciales”, resaltan.

Todavía no se conoce el origen preciso de COVID-19, pero los diferentes organismos internacionales indican que las diferentes investigaciones realizadas hasta el momento confirman que la producción ganadera es segura y no ha jugado un papel en la propagación de COVID-19. “La evidencia actual apunta a un viaje de animales salvajes a humanos, que se alinea con la investigación que muestra que la mayoría de las enfermedades zoonóticas se originan en la vida silvestre”.

“Sin embargo, algunos están haciendo afirmaciones infundadas de que el ganado y la agricultura moderna fueron de alguna manera el origen de la pandemia. Esto amenaza con distraer la respuesta de salud pública mundial en un momento en que la agricultura animal puede ofrecer lecciones para el manejo de zoonosis de la vida silvestre como parte de la preparación para una pandemia a largo plazo”, añaden.

En este sentido, ponen de ejemplo que las enfermedades del ganado se monitorean a nivel mundial para ayudar a evitar que se propaguen a través de las fronteras de la forma en que la COVID-19 lo ha hecho, “y los avances en las prácticas agrícolas y de instalaciones, nutrición animal, diagnóstico veterinario y medicina significan que muchas enfermedades zoonóticas, como Salmonella, están bien gestionadas en la mayoría de las economías. El uso de estos aprendizajes para desarrollar sistemas de alerta tempranos más robustos para la vida silvestre podría mejorar nuestra capacidad para detectar enfermedades emergentes”.

“Es importante destacar que la producción ganadera es un sistema regulado y monitoreado con la seguridad alimentaria y la salud pública en su núcleo. Incluso frente a desafíos sin precedentes, las granjas y las instalaciones de alimentos están tomando todas las precauciones posibles para mantener a los empleados lo más seguros posible y cumplir con sus roles críticos en nuestro suministro de alimentos, mientras que los productores continúan confiando en la bioseguridad, higiene, vacunación y otras herramientas para control de enfermedades animales”.

Por todo ello, consideran que el conocimiento y la experiencia del sector ganadero pueden ayudar a fortalecer la respuesta mundial de COVID-19 y abordar el creciente riesgo de inseguridad nutricional.

CONCLUSIONES

En consecuencia, instan a las autoridades, grupos intergubernamentales y las ONG a apoyar estos esfuerzos mediante tres acciones.

“Reafirmando la seguridad de la producción ganadera y recordando a los consumidores nuestro robusto sistema de seguridad alimentaria, incluido el importante papel de los veterinarios y la nutrición animal.

Refutando la información errónea que intenta fabricar un vínculo entre el ganado y la propagación de COVID-19.

Consultar con expertos en ganadería, incluidos los agricultores y otras partes interesadas en la cadena alimentaria y alimentaria para comprender cómo ayudar a sus esfuerzos para alimentar a las comunidades”.

Por último, insisten en que “es vital que la sociedad apoye estos esfuerzos y aproveche sus conocimientos para construir un mundo más resistente en el futuro”, ya que durante esta pandemia se ha puesto de relieve como las granjas y la cadena de valor trabajan incansablemente para garantizar alimentos seguros y asequibles para comer y beber.

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