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Producción Caprina en el Perú del Siglo XXI – Parte III

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IV. ALIMENTACION

Este es el aspecto más crítico e importante en la caprinotecnia. Es el factor que más limita el desarrollo de esta actividad y que más conflictos origina. Y es el tema que cuesta más entender y cambiar a las personas que quieren pasar de la «crianza» a la «producción» de caprinos.

A. SITUACIÓN ACTUAL

Casi la totalidad de los rebaños vive o sobrevive, aprovechando los montes bajos, espinosos, sabanas, rastrojos y pastos naturales. Entre los rastrojos, todos tuvieron importancia en las partes bajas de los valles costeros, pero ya casi no tienen lugar allí donde la agricultura más tecnificada ha pasado a los cultivos intensivos de exportación, como el espárrago, pimiento, páprika, la mandarina y otros frutales. Entre los pastos naturales, eran de primera importancia las lomas de costa y sierra (700,000 Ha) que van desde Ancash hacia el sur, pasando por Atiquipa y llegando hasta los confines del país. Otro espacio muy importante, es el del bosque seco tropical del norte (1.2 millones de Ha), rico en algarroba y follaje de su abundante vegetación arbórea y arbustiva y con pastos eventuales que aparecen en forma abundante, cuando se presenta el Fenómeno «El Niño»; ocupa desde Lambayeque hasta Tumbes, aunque es en la sabana de Piura donde tiene su mayor extensión y riqueza. También es importante la vegetación de monte bajo espinoso que se desarrolla en los valles interandinos de poca altura y las quebradas que forman los ríos que vierten sus aguas al Pacífico.

Ya se ha reconocido en su verdadero significado, el valor de las cabras para desarrollarse, reproducirse y hasta producir leche, con la alimentación que reciben, en evidente insuficiencia, tanto en cantidad como en contenido nutricional. Ahora es tiempo de conocer las capacidades del ganado caprino para ser material de una explotación rentable, como un buen negocio, cuando se asegura su correcta alimentación durante todo el año. Ahora es tiempo de salir de la subsistencia en dirección al desarrollo y al progreso de la familia ganadera.

La alimentación que se ha venido dando a los caprinos, solo podía cubrir apenas sus necesidades de mantenimiento.

Ello se ha reflejado en que los animales no lograban el desarrollo corporal para el que están capacitados, ni la producción de leche que han venido rindiendo, muestra el verdadero potencial genético que poseen.

A las deficiencias alimenticias se ha agregado un considerable gasto de energía por las largas caminatas a que se han sometido los rebaños, y al desgaste de los chivos cuando están en permanente contacto con las hembras. Para agravar el panorama, están las graves parasitosis que afecta a la mayoría de los rebaños y que consumen gran parte de los escasos nutrientes que el animal ingiere.

En algunos sitios había la costumbre de suplementar con concentrados, a los rebaños de cabras lecheras. Los productos más utilizados son algarrobo, cáscara y pasta de algodón y polvillo de arroz; la melaza, la gallinaza y algunos granos que no alcanzan el grado de consumo humano. Las crecientes exigencias de otras especies pecuarias y de otras regiones del país, mermaron en el pasado, la disponibilidad de dichos alimentos para los caprinos y originaron el alza de sus precios. Hoy, esa dependencia de políticas que priorizaban al vacuno ya no existen y el acceso a cualquier alimento o insumo están en exclusiva función de la rentabilidad. Ya se ha superado el tiempo en que desde el gobierno se tomaban decisiones que corresponden a la libre competencia.

La agonía que hoy se ve en la ganadería caprina ya no es el problema alimentario o la falta de pastos y rastrojos; es la renuencia de las familias ganaderas, a evolucionar a otros sistemas productivos muchos más rentables y a formas de alimentación que hagan uso de todos los recursos disponibles, tanto en la agricultura como en la agroindustria. El agro costeño ha girado hacia cultivos exportables, con tecnologías de punta y de muy alta rentabilidad, como el espárrago, el pimiento piquillo, páprika, cítricos y otros frutales, etc. La cantidad de rastrojos remanentes es mínima o el sistema simplemente ya no admite que se introduzcan los rebaños para consumirlos. O los propios propietarios de las chacras han adquirido su propio ganado para utilizar los rastrojos y producir abonos orgánicos.

Las lomas están gravemente degradadas. A pesar de ello todavía quedan ganaderos extremadamente pobres y asilados, que prematuramente (antes de la floración y fructificación) pastorean allí sus rebaños hasta dejar los suelos sin vegetación. Se impide así la formación de semillas que continúen el ciclo de la regeneración natural. Las lomas, en la actualidad, ya no pueden soportar ningún pastoreo sin que se agraven los daños ya causados.

Se ha agotado el recurso natural. Requiere tiempo que se recupere. Los animales pueden reproducirse en poco tiempo pero la vegetación no. Hay campos cuya vegetación requirió siglos o milenios para alcanzar un estado que permita su aprovechamiento por los animales, y a través de ellos, por el hombre. Pero se han dañado y ya nos quedamos sin pasto. Por eso hay que pensar de otra manera respecto a los animales.

B. RECOMENDACIONES TÉCNICAS

1. Es preferible que la producción de caprinos en el Perú del siglo XXI sea bajo estabulación completa. Esto supone, de un lado, una reorientación de los rebaños dedicados a la productividad de carne o de doble propósito (carne y leche), a la producción de leche.

2. Es posible y sumamente necesario y conveniente, desarrollar planes de alimentación con los elementos propios de cada lugar, en primer lugar, o de cualquier otro origen, si el retorno económico justifica la inversión.

3. La alimentación ideal de las cabras se debe basar en forrajes propios de cada lugar, suplementados con insumos como gallinaza, melaza, afrecho, polvillo de arroz, cáscara de limón y maracuyá, levadura de cerveza, urea, algarroba, etc. Todos ellos se producen en cantidades suficientes para el abastecimiento de todo el país. La suplementación contribuye a mejorar el estado general de los animales eleva el peso vivo, reduce la incidencia de abortos, aumenta el número de crías por parto (prolificidad) y mejora la capacidad de monta de los chivos. Sin duda, es clave para el incremento de la productividad lechera de las cabras.

4. Ante la periódica escasez de ciertos alimentos, la familia ganadera debe aprenden o asesorarse con profesionales que ayuden a resolver el problema. Por ejemplo:

a) Reducir el tamaño del rebaño, con las cabras adultas y dejando para recría solo a las hembras necesarias para el reemplazo de las adultas que se van eliminando por edad, bajos rendimientos, enfermedades, etc. La productividad por cabra se incrementa y la producción global del rebaño se hace mucho más eficiente.

b) Dividir el rebaño corrales separados por grupos menores, según sus edades y estados fisiológicos: neonatos del nacimiento a las 2 semanas de edad), lactantes (hasta los 3 meses, recría (hasta 1 año), cabras en producción y cabras en seca y cabras por parir. Se da atención preferencial a los neonatos, a las hembras en lactación, a las que están por parir, luego a los destetados y finalmente a la recría y secas.

c) Reservar pastizales y forrajes ensilados o henificados para las épocas de escasez y carestía. Quienes tengan alguna chacra susceptible de cultivar con pastos, debe hacerlo, para asegurar su propio forraje.

5. Quienes tengan acceso al bosque seco tropical de Piura, Tumbes Lambayeque, deben de ponerse de acuerdo al interior de sus comunidades o unidades comunales de producción («UCPs») para administrar espacios de 8 a 10 Ha, en las cuales se proscriba la tala y se recolecte algarroba y puño (frutos y follaje) para su uso en la alimentación directa o para su almacenamiento oportuno cuando es estación de cosecha, o para conservarlos y guardarlos para las temporadas de escasez.

6. Quienes se ubican en la sierra, deben procurar instalar alfalfa dormante de la variedad W-350 que viene promoviendo Cáritas del Perú y la mayoría de Cáritas Diocesanas, especialmente en terrenos de secano que no sean muy ácidos (pH por encima de 5), que no sean muy arcillosos y que sean bien drenados (no inundables). Bajo condiciones de secano y en altura (sobre 3,600 msnm), puede dar más 100 TM/Ha. El rendimiento aumenta con la menor acidez, con el riego y el abonamiento oportuno con guano y roca fosfórica. Puede llegar a más de 10 cortes con unas 20TM de forraje verde (fresco) por hectárea.

7. A través de sus propias empresas familiares o asociadas, los criadores de caprinos pueden lograr la creación de sistemas de abastecimiento de alimentos. Usualmente, un distribuidor se interesa en un servicio cuando vende o realiza entregas por «camionadas» o cargas completas. Como una sola finca ganadera difícilmente puede necesitar cantidades grandes de alimentos, es conveniente que se pongan de acuerdo por grupos. El sistema de cooperativas locales de servicios tiene ventajas que deben aprovecharse en este aspecto.

8. La formulación de raciones es una tarea que debe solicitarse a los profesionales de la producción ganadera (Ingenieros Zootecnistas, Veterinarios). Ser específico es muy importante, pues una ración que es adecuada y económica en la costa norte, puede no serlo en la costa central u otras zonas (Ver Cuadro con requerimientos).

9. Actualmente hay programas para computadoras (software) que facilitan mucho la formulación de raciones, considerando la composición de los insumos, su disponibilidad estacional y su costo.

REQUERIMENTOS DIARIOS DE CAPRINOS EN ESTABULACIÓN

FUENTE: Establecimiento de normas de alimentación. Requerimientos de los Caprinos, por Eduardo Gonzales Jiménez. Simposio de Nutrición Animal, Caracas, 1969. Págs. 319 – 322


NOTA.- El peso promedio considerado de animal adulto es de 40 Kg. Se recomienda emplear 0.5 Kg. Por día y por animal, de cualquiera de las fórmulas planteadas. Cabras lecheras deben recibir las raciones con mayor contenido de proteína, hasta 18%.

FUENTE.- Ing. Miguel Toskano C., MINAG

10. Es de vital importancia el suministro de agua limpia, fresca y libre de gérmenes. Si bien es cierto, que en algunos lugares los ganaderos deben hacer grandes esfuerzos para lograr el abastecimiento de agua, los resultados que se logran lo justifican. Una cabra adulta puede beber entre 8 y 15 litros de agua diariamente, según su edad, peso, alimentación recibida, temperatura del ambiente y del agua, su estado de producción, etc.

11. Las crías lactantes, después del calostro, deben recibir la leche de sus madres durante un mes como mínimo o también las mezclas sustitutorias de buena calidad que se ofrecen en el mercado. En este caso se debe asegurar la máxima higiene para evitar infecciones.

12. Las cabritas que se van a reservar para reemplazo de las adultas (25% de las nacidas) se deben destetar entre los dos y tres meses como máximo.

AUTOR: Enrique Nolte

CONSEJO EDITOR:  PROCABRA

EDICIÓN: Peruvian Arts & Crafts, de Jaime Zapata Espinoza

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