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Criterios a Considerar para la Compra de un Toro

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Hay que tener en cuenta que si una vaca falla se perderá un ternero, mientras que si un toro falla, se perderán 25, 30 o hasta 50 de acuerdo a la proporción de toro/vientres que exista en el establecimiento.

Los distintos motivos que impulsan la adquisición de un toro son:

  • Para reemplazar a alguno que estaba en el rodeo y que debe salir por avanzada edad, por padecer alguna enfermedad que afecta la reproducción, por accidentes, por dificultades en el aparato locomotor, por afecciones en los ojos, por artritis, etcétera.
  •  Porque garantiza bajo peso al nacer y se dispone realizar un servicio a los 15 meses.
  •  Para realizar algún cruzamiento dirigido con fines específicos.
  •  Para corregir y/o modificar aspectos fenotípicos o productivos de la ternerada.
  •  Por gusto personal (subjetivo).

Alternativas para decidir una compra

Una manera que aún conserva vigencia para la compra de reproductores que se destinarán a “servicio a campo” es la compra basada en que exhiba las características de la raza y en el aspecto fenotípico del toro (gusto del comprador – subjetivo-). No se dispone de más información de lo que se ve y de los certificados de los análisis sanitarios suministrados por los vendedores.

Por lo general, se busca que el toro tenga buenos aplomos, de buena conformación, largo, con anteojeras (en razas con despigmentación ocular), de pelo corto, correcto de prepucio y con buena circunferencia escrotal, lo que habitualmente se considera un toro “lindo”, que no deja de ser una opinión particular de cada comprador (subjetivo). Pero estas características no indican si este toro ”lindo” es “bueno” para el rodeo a que estará destinado. Para poder concluir si lo es, es importante conocer sus antecedentes productivos y así disminuir la subjetividad personal.

La otra alternativa es el empleo de DEPs.

Una DEP (Diferencia Esperada entre Progenies) indica cómo será el comportamiento general de los descendientes del toro elegido en comparación con los descendientes de los otros toros listados en la misma Evaluación de Genética a Nivel Nacional, para cada una de las características de interés económico evaluadas.

Los valores DEPs pueden ser positivos, negativos o cero y se expresan en la misma unidad de medida que la característica evaluada («kg» las de desarrollo o peso, «cm» para la circunferencia escrotal o «cm2”, para área de ojo de bife, etcétera). Los DEPs predicen el verdadero mérito genético de un toro, basándose su cálculo no sólo sobre su propia performance sino también en la información de performance disponible de sus progenies y parientes.

Ni los valores de DEPS altamente positivos son los mejores, ni los valores altamente negativos son los peores. Los mejores valores de DEPs son aquellos que se ajustan a los objetivos de selección y de producción de carne establecidos por cada productor en particular.

La precisión es un valor que debe acompañar a cada valor de DEP y expresa la confiabilidad de ese dato. Indica en qué medida el valor de DEP se va a cumplir y reflejar en la progenie. Los valores de precisión oscilan entre 0 y 1. Cuanto más cercano a 1 es el valor, más confiable es el DEP.

Las DEPs para cada una de las razas se obtienen, normalmente, en los sumarios de padres y que en la Argentina editan las Asociaciones de Criadores. Sólo se pueden comparar toros que se encuentran dentro de un mismo sumario. No se pueden comparar toros de diferentes sumarios de padres y menos aún cuando éstos provienen de otros países.

Las diferencias esperadas entre progenie más utilizadas son:

  • Peso al nacimiento (PN): se expresa en kg y es un carácter muy vinculado a la facilidad de parto. Animales con DEPs altas indican que trasmitirán a su progenie genes con alto potencial de crecimiento para peso al nacer y por lo tanto no se recomiendan para dar servicio a vaquillonas.
  • Peso al destete (PD): el peso al destete tomado a esa fecha y ajustado, describe el potencial de un reproductor para trasmitir genes de crecimiento hasta el destete a su progenie.
  • Peso final (PF): el peso final tomado a 15 o 18 meses mide el potencial de crecimiento del animal entre el destete y la edad de faena en planteos de invernada convencional. A mayor valor de DEP mayor será la velocidad y potencial de crecimiento post – destete que un reproductor trasmitirá a su descendencia.
  • Habilidad materna (HM): describe el potencial de un animal para trasmitir genes para producción de leche a su progenie. Dado que la producción de leche no se mide como tal, la estimación se realiza indirectamente en kilos de ternero destetado (los nietos del reproductor analizado).
  • Circunferencia escrotal (CE): es un carácter muy ligado a la fertilidad de los machos y de las hembras hijas de toros con buena CE.
  • Área de ojo de bife (AOB): es la medición de la superficie de una sección del músculo Dorsal largo entre las costillas 12° y 13° y se expresa en cm2. Es un indicador de importancia del grado de musculatura y del porcentaje de cortes luego del despostado.
  • Grasa Dorsal (GD): permite estimar el engrasamiento total del animal y se expresa en cm. Se relaciona con la facilidad de engrasamiento de los animales.
  • Marmoreo (MAR): es un indicador de la grasa depositada alrededor y entre las fibras musculares y se expresa como porcentaje. Está relacionado con las cualidades comestibles de la carne.Los reproductores también tendrán que ser elegidos en función del medio ambiente en que se van a desenvolver y de la disponibilidad de forraje en ese medio. Es muy importante remarcar, que seleccionar toros correctamente no significa elegir los que tienen mayores DEPs, sino aquellos reproductores cuyo tamaño corporal (frame score) se ajuste mejor al sistema de producción donde se está trabajando, es decir, la idea es sincronizar «tamaño – sistema». Elframe es un indicador del tamaño adulto del animal. Esta medida predice el tamaño según la altura desde el piso al anca, desde muy temprana edad, dependiendo del sexo y la edad. Se recurre a una tabla que estima el valor del frame. Esta medida debe realizarse al destete de los animales, ya que para poder expresar su verdadero tamaño, no deben haber sufrido penurias nutricionales (se considera que al pie de la madre es cuando menos penurias alimenticias han tenido).

La demanda del mercado de determinado producto, tipo de ternero, novillo gordo o hembra para consumo también puede inducir a la búsqueda de un determinado tipo de animal. Estos puntos de vista no son equivocados pero deberían siempre considerarse junto a la funcionalidad de los reproductores.

Entonces, para la adquisición de un toro es necesario emplear tanto las DEPs como la apreciación visual, ya que las DEPs son los mejores indicadores de la capacidad genética de los animales, pero se calculan sólo para los rasgos que se controlan genéticamente, inclusive para algunos que no se pueden ver, como por ejemplo, el marmoreo.

Las características productivas tales como la precocidad sexual, la longevidad, la fertilidad, el tamaño moderado y la adaptación al medio ambiente, una vez logradas en un rodeo, no deberían ser modificadas por la incorporación de reproductores, excepto que así se lo planificara por alguna cuestión particular.

A título de ejemplo, terneros pesados al destete y hembras de reposición precoces, se deben usar toros con DEPs negativos o levemente positivos para peso al nacer, positivos para el destete, positivos para circunferencia escrotal, y positivos para habilidad materna. Si los terneros continúan en un planteo de invernada, también es importante el valor positivo de DEP para peso final. Las DEPs, permiten, más allá de las cualidades fenotípicas, orientar la selección e incorporación de buenas características productivas en los rodeos comerciales. Pero siempre cuidando el tamaño adulto del reproductor acorde al planteo de producción elegido.

La facilidad de parto es una característica que merece gran atención por parte de los criadores comerciales. De nada sirve tener las mayores aspiraciones en cuanto a características de crecimiento como son PD y PF si los terneros mueren al nacer o nacen con dificultades.

La apreciación visual es esencial para verificar la corrección física y estructural del toro. Es un indicador del temperamento y, razonable, del estado de salud actual.

Por lo tanto, es útil utilizar ambos parámetros. Primero es conveniente usar las DEPs para filtrar a los animales posibles. Una vez seleccionados, se debe verificar que tengan las características físicas adecuadas.

Examen físico

Una vez que el toro reúne las características fenotípicas buscadas en cuanto a su conformación, la que comprende a la estructura y al desarrollo muscular y que es evaluada subjetivamente, se debe profundizar aún más. Es importante que sea un veterinario, el que efectúe una revisión minuciosa del aparato locomotor y de los órganos genitales.

Aspecto (características fenotípicas)

Aparte de que cuente con las características diferenciales de la raza requerida, hay que buscar un toro armónico, de buena musculatura y que “peleche” bien, es decir que cambie rápidamente el pelo (el peleche tardío es síntoma de subfertilidad).

La observación de determinados rasgos externos permite formarse un juicio sobre la capacidad reproductiva de cada toro. Así, hay ciertos indicadores de fertilidad que dan fundamento a la llamada selección por eficiencia funcional. Tales indicadores son el reflejo del caudal de hormonas sexuales de los animales. Los toros de estampa “masculina”, con masas musculares definidas, son aptos en contraposición a los ejemplares de características anovilladas, señal de un funcionamiento deficiente de los testículos.

La cabeza debe ser expresiva y masculina (morro y mandíbulas fuertes). El ancho de la misma debe ser 2/3 respecto al largo.

Examinar los ojos es muy importante, ya que el sentido de la vista es fundamental para el toro en la detección de hembras en celo (Grupo Sexual Activo). Se debe buscar que el toro tenga los ojos bien ubicados dentro de las órbitas y que no sean saltones.

La exploración de los ojos es necesaria, porque las enfermedades en dichos órganos (nubes, “ojo blanco”, cáncer incipiente) pueden disminuir la aptitud del toro como reproductor.

Se deben boquear, para relacionar los dientes con la edad, teniendo en cuenta que en las razas británicas, un toro de 2 años tiene que tener 2 dientes o dientes de leche, a los 2,5 años, 4 dientes y 6 dientes a los 3,5 años aproximadamente. No tienen que existir desgastes pronunciados que atenten contra la alimentación.

El cogote debe presentar una masa muscular desarrollada que denote masculinidad (leve prominencia en su parte superior), pero a su vez proporcionada con el resto del cuerpo. Es un rasgo masculino que aumenta en tamaño a medida que el toro madura. Comienza su desarrollo desde los 12 a 14 meses de edad.

La línea superior del lomo tiene que ser larga, recta, ancha y musculosa, ya que ahí se encuentran la tabla de bifes. Debe ser paralela a la línea ventral.

La cadera tiene que ser ancha y plana, con gran desarrollo muscular, ya que esa zona produce los cortes de carne más valiosos. La inserción de la cola debe estar despejada de depósitos grasos (“polizones”). Los cuartos, compactos y bajos.

Tiene que tener una buena profundidad corporal dado por el largo del arco costal, lo que le permite una buena capacidad ruminal.

El pecho debe tener un ancho moderado y las paletas se deben observar paralelas.

El pelo tiene que ser suave y corto. Descartar animales “rulientos”.

Aparato locomotor

Para el normal funcionamiento de los toros, y para que los mismos perduren en el rodeo, es esencial que los aplomos sean correctos en general y particularmente en los miembros posteriores. Por aplomos se entiende a la dirección normal de los miembros en toda su longitud, o de las diferentes regiones por separado, de manera que sostengan sólidamente el cuerpo del animal y permitan su fácil desplazamiento con el mínimo esfuerzo.

Los toros deben recorrer largas distancias para identificar a las hembras en celo y servirlas. Durante la monta, todo su peso (según la raza y el biotipo, puede ser de 700 a 1200 kg) es soportado por los miembros posteriores. Por lo tanto, cualquier defecto a nivel del aparato locomotor puede interferir con su habilidad para realizar el servicio.

El reproductor se tiene que observar quieto y en movimiento. Los animales con rengueras tienen afectada la capacidad de desplazamiento y, por lo tanto, su eficiencia como reproductor se encuentra disminuida. Hay que palpar las articulaciones. Si existen lesiones, se tiene que descartar, ya que no se podrá desplazar normalmente, y también éstas influyen en la monta.

Toros que tienen articulaciones del tarso (garrón) muy rectas (“parado de garrones”) o muy flexionadas (“sentados de garrones”) no son aptos como reproductores.

El buen desgaste de las pezuñas en forma natural es muy importante.

Además el estado y la forma de las pezuñas indican los defectos de aplomos. Se las debe observar cuando están limpias, sobre un piso limpio y firme.

Los problemas más frecuentes son el exagerado crecimiento de las pezuñas, que se evidencia por desgastes irregulares ocasionados por deficiencias en la posición de los miembros, y también por el desarrollo del callo interdigital, o excesiva formación de tejido entre las pezuñas.

Excesos energéticos en la dieta de preparación de los toros pueden producir trastornos muy serios en las pezuñas (Infosura, “zapato chino).

Órganos genitales

Esta revisación debe hacerla un veterinario, al igual que el examen sanitario, de manera previa a la venta de los reproductores y extender el certificado correspondiente acompañado con los resultados de análisis del laboratorio interviniente.

En campos de cría organizados es indispensable realizar este estudio anualmente previo al servicio.

En el examen del aparato genital del toro se realiza una evaluación de los órganos genitales externos e internos a fin de detectar anormalidades que puedan disminuir su capacidad como reproductor.

  • Externos: testículos, pene y prepucio.
  • Internos: por medio del tacto rectal, se revisa la uretra, la próstata, las vesículas seminales y las ampollas de los conductos deferentes, que muchas veces son asiento de diferentes lesiones.

Es importante que el prepucio sea corto y pegado a la panza para evitar lastimaduras (no pendulante).

La evaluación del pene y del prepucio se realiza para verificar que no existan alteraciones en el anillo prepucial, descargas anormales o procesos inflamatorios que indiquen lesiones.

La fractura o hematoma de pene, adherencias, fimosis (impedimento de la exteriorización del pene), papilomas y frenillo persistente son las afecciones que se observan con mayor frecuencia a este nivel.

La función principal de los testículos es producir espermatozoides normales y maduros en cantidad suficiente como para preñar a una vaca. También producen testosterona (hormona masculina) que es la responsable de la actividad sexual de la libido en el macho y es necesaria para mantener la habilidad funcional del sistema reproductor.

Es muy importante la evaluación de los testículos, ya que en ellos pueden detectarse procesos inflamatorios o degenerativos que comprometan su fertilidad.

Los testículos deben tener igual tamaño (simétricos), estar ubicados verticalmente en las bolsas escrotales, pudiendo ser desplazados fácilmente sin causar dolor.

La evaluación de la consistencia testicular (tono testicular, TT) a través de la palpación es muy importante, ya que está relacionada con la calidad seminal. Los testículos con buena consistencia ceden al ejercer presión pero rápidamente se recuperan al dejar de ejercerla. Esta consistencia se denomina “firme – elástica”. No se debe ejercer ningún tipo de presión del cuello escrotal porque aumenta el tono testicular.

Se tienen que elegir toros que tengan el mismo tono testicular en el testículo izquierdo que el derecho (1/1 o 2/2). Es muy raro que tengan distintos tonos en ambos testículos.

También es muy importante la medición del contorno o circunferencia escrotal (CE), una característica que está altamente relacionada con la producción espermática.

La CE y el TT, son medidas objetivas que dan con un altísimo grado de certeza, la cantidad y calidad del semen, sin la necesidad de realizar un análisis del mismo.

La circunferencia escrotal está relacionada además con la edad a la pubertad. Toros con mayor circunferencia escrotal completan su pubertad a menor edad. Su medición es de importancia en los toritos (desde los 7 meses hasta los 2,5 años), perdiendo relevancia en los animales adultos. Si bien existen variaciones, se debe exigir un mínimo de 32 cm de CE en los toritos de 18 meses y de 33 cm en los de 24 meses.

Se puede afirmar que hay un mínimo y que luego por más grandes que sean los testículos se entra en una meseta biológica. No se puede decir que un toro de 42 cm de CE produzca mayor cantidad de espermatozoides que uno de 38 cm de CE. Hay que destacar que el exceso de preparación para exposiciones puede aumentar la CE en un 20%.

Esta orientación es para las razas bovinas europeas, ya que en las índicas como los testículos son más alargados, la CE tiende a subestimar el tamaño, por lo que es necesario hacer una corrección:

CE mínima para toros índicos= 0,9 x CE mínima para toros europeos

La circunferencia escrotal se mide con una cinta métrica en la zona ecuatorial de los testículos, zona de mayor diámetro y previo descenso de éstos a su ubicación normal. Es importante que al mantener los testículos descendidos hacia la base de la bolsa escrotal no se coloquen los dedos entre ambos, ya que al separarlos se produce una lectura mayor a la real.

Se deben evaluar también los epidídimos y el cordón espermático o binza. Con respecto a los epidídimos es fundamental considerar la forma y la posición de las colas o “perillas”, ya que allí se almacena el semen y muchas veces es asiento de procesos inflamatorios debido a enfermedades infectocontagiosas (por ejemplo, Brucelosis).

Examinando los órganos genitales internos, por medio de la palpación rectal, se pueden evaluar las condiciones de las vesículas seminales y de las ampollas de los conductos deferentes. La inflamación de las vesículas seminales (llamada seminovesiculitis) constituye la lesión más frecuentemente diagnosticada durante el examen de los órganos genitales internos. Esta alteración es motivo de rechazo del reproductor.

Calidad seminal

El estudio del semen es una manera de evaluar la capacidad reproductiva de un toro. Es de fácil aplicación a campo y debe ir acompañado de información recopilada previamente y de la revisación clínica del animal en cuestión.

Para ello, se obtiene una muestra mediante electroeyaculación (estimulación eléctrica de los órganos reproductores internos) y se observa con microscopio en fresco (motilidad progresiva) y a través de un extendido coloreado (morfología espermática). Estos análisis permiten determinar si algún hallazgo anormal (especialmente cuando el mismo aparenta ser de poca importancia) afecta la calidad seminal. Trabajos australianos muestran que toros con más de 70% de espermatozoides con morfología normal tienden a producir un mayor número de terneros.

Ahora bien, Acuña, C., considera que no es necesario analizar el semen previamente al servicio o a la compra de un toro. Basa su afirmación en que cada gramo de tejido testicular produce entre 10 y 20 millones de espermatozoides por día y que el factor de correlación entre el peso testicular y la CE es de 0,98. Por lo tanto, la medida de la CE es altamente predictora de la cantidad de espermatozoides que producirán esos testículos por día. El TT está altamente correlacionado con la calidad del semen que producen dichos testículos. Entonces, midiendo la CE y palpando el TT, se puede predecir con un altísimo grado de seguridad, la cantidad y la calidad del semen del toro en cuestión. Toros con una CE que supere los 30 cm y un TT 1/1 (muy firme) o 2/2 (firme) son aptos para el servicio natural a campo.

Examen sanitario

La sanidad de los toros debe estar perfectamente controlada. El examen sanitario incluye rutinariamente la realización de pruebas diagnósticas para evidenciar enfermedades que, en su mayoría, afectan a la reproducción.

Se realizan por medio del sangrado (Tuberculosis y Brucelosis) y por medio del raspaje prepucial (Trichomoniasis y Campylobacteriosis – ex Vibriosis -).

Lamentablemente, el diagnóstico para Trichomoniasis y Campylobacteriosis no puede hacerse a partir de una sola prueba. Para considerar a una torada sanitariamente apta de esas 2 enfermedades se deben conseguir como mínimo 2 muestreos negativos consecutivos de todos los toros del campo, con un intervalo no inferior a los 7 días (ideal 10).

El criterio que se utiliza en un rodeo de toros es el de obtener el doble muestreo negativo del 100% de los toros del establecimiento. Esto significa que si en el primer muestreo aparecen algunos toros positivos a Trichomoniasis, serán eliminados con destino a faena y volverán a rasparse todos los negativos. Si en este segundo raspaje sale otro positivo, también será eliminado, quedando para realizar el tercer raspaje con todos los negativos en los 2 primeros. Si resultan todos negativos en el tercer diagnóstico se vuelven a muestrear por cuarta vez y si resultan negativos, se estaría logrando el doble muestreo al 100% de los toros. Si bien éstos que están en condiciones de entrar a servicio, tienen 4 diagnósticos negativos, como en los 2 primeros hubo toros positivos en el rodeo, se considera recién que el tercer y cuarto raspaje corresponde al doble muestreo negativo. En aquellos rodeos con muy buenos índices de preñez no deberían aparecer “toros enfermos”, por lo tanto con 2 muestreos negativos de todos los toros es suficiente para echarlos a servicio.

De nada servirían toros con gran capacidad de producción de semen y buena calidad seminal si no fueran capaces de depositarlo en el tracto genital de las vacas.

Si bien la circunferencia escrotal es un indicador preciso de la capacidad de producción de espermatozoides y las pruebas de laboratorio de calidad seminal pueden predecir la fertilidad de los toros, es bastante más difícil determinar con certeza el comportamiento sexual de los toros en el rodeo.

La capacidad de servicio (CS) se define como “el número de servicios que un toro realiza durante un período de entore a campo de 21 días, y puede predecirse con más de un 90% de exactitud por el número de servicios que un toro realiza en una sencilla prueba a corral durante un lapso determinado”.

Inicialmente esta prueba se realizaba durante 40 minutos y desde 1984 se comenzó a realizar en 20 minutos. Actualmente se hace en 10 minutos en toros vírgenes y en menos tiempo en toros adultos.

Por medio de esta prueba se evalúa a los toros y se establece la probabilidad de su agresividad sexual, que es la libido, y su habilidad de servicio.

Esta prueba de capacidad de servicio permite también observar patologías de pene, no detectadas en el examen clínico, como por ejemplo la desviación en espiral del pene, adherencias, desviaciones ventrales o “en arco iris”, pérdida del glande, persistencia del frenillo, entre otras.

Clasificación

De acuerdo con la cantidad de servicios que un toro realiza en la prueba a corral durante 20 minutos se los clasifica en 4 categorías: Muy Alta, Alta, Media y Baja CS. Si bien la prueba dura 10 minutos el resultado se expresa en 20 minutos mediante la aplicación de una fórmula. La cantidad de servicios que realiza cada toro de acuerdo a su categoría.

Clasificación de capacidad de servicio

Los toros de diferentes capacidades de servicio se comportan también de diferente forma durante el servicio.

Los toros de Muy Alta y de Alta CS son sumamente activos en la detección de celo y fundamentalmente sirven a las vacas en celo dos o más veces, mientras dure éste.

Efecto de la CS de los toros sobre el porcentaje de vacas en celo servidas y sobre el porcentaje en celo servidas dos o más veces

Metodología

Consiste en determinar la cantidad de servicios que un toro concreta sobre hembras “sin estar en celo”, retenidas en bretes de servicio ubicados en un corral de monta, durante 10 minutos. Con anterioridad a ser probados, los toros deben ser estimulados sexualmente y esto se hace permitiendo que los toros durante 10 minutos observen montas de los llamados estimuladores, que, previo a la entrada de los toros a probar, son echados al corral para iniciar el estímulo.

Puede llamar la atención que el toro concrete servicios sobre las hembras “sin estar en celo”, que están inmovilizadas en los bretes de servicio.

Lo que ocurre es que esta inmovilización produce en el macho el mismo efecto que el reflejo de la pasividad de las hembras en celo en el servicio a campo. Consecuentemente el toro manifiesta y reproduce la cadena natural de reflejos y comienza a servir a las hembras.

Generalmente, después de unos minutos, los toros se acercan a las vacas al verlas inmóviles, inician su cortejo o “galanteo”, apoyan su quijada sobre el anca y como las hembras prosiguen inmóviles se aprestan a la monta y la ejecutan. Esta operación la repiten varias veces, llevando el encargado de la prueba, la cuenta de los saltos completos (el toro tiene que eyacular), que cada reproductor efectúa en el lapso acordado.

Los bretes cuando se prueban toros adultos deben estar colocados a una distancia no menor a los 7 metros, cuando los toros son vírgenes la distancia puede ser menor.

La colocación de las hembras se puede realizar de varias maneras, y esto dependerá de varios factores, como tamaño de la hembra, personal, etcétera. En Australia lo hacen de a pie, en la Argentina se hace tirando a la vaca con un caballo o con un tractor, con un bozal de soga de 50 m de largo.

La elección de la hembra para la prueba es un punto clave en todo sentido. Su sanidad, tamaño (proporcional a los toros a evaluar) y docilidad, en ese orden, son condiciones a tener en cuenta.

De acuerdo al resultado de su capacidad de servicio y a la circunferencia escrotal es posible establecer el denominado “Potencial de entore”, que es la cantidad de hembras que pueden ser asignadas a un toro determinado, en un servicio natural a campo.

La mayoría de los trabajos ha concluido que los toros de alta capacidad de servicio logran mejores resultados de preñez (cantidad y distribución en el tiempo), que los toros clasificados como de baja capacidad, sin hallar diferencias entre los de alta y los de media capacidad de servicio.

Una condición ineludible para poner en práctica la prueba de capacidad de servicio, es tener absolutamente controladas las enfermedades venéreas en el establecimiento.

Causas de baja capacidad de servicio

  • Incapacidad copulatoria sin otro signo clínico aparente: observado por lo general en toros jóvenes de baja libido, inexperiencia o espondiloartrosis deformante. Estos toros ponen las patas traseras muy atrás cuando montan, el pene no se extiende completamente y la búsqueda se produce con movimientos cortos. Existe alta probabilidad de que esta condición sea genética.
  • Problemas de dorso – lomo – grupa: es común en toros viejos, producidos generalmente por desgaste de las superficies articulares.
  • Anormalidades en patas: en toros jóvenes aparecen cada vez con más frecuencia lesiones articulares que involucran a factores genéticos, nutricionales y de conformación. Los toros con sobrepeso y con tasas de crecimiento muy elevadas presentan mayor predisposición a sufrir problemas de patas. Problemas de pie, como crecimiento excesivo de pezuñas, necrobacilosis interdigital, pododermatitis y fibromas interdigitales, causan problemas durante el servicio.
  • Anomalías del pene y prepucio: se debe tener cuidado de no hacer diagnósticos apresurados en este tipo de anomalías. Entre las más frecuentes se cuentan la estenosis del pasaje u orificio prepucial, neoplasmas de pene o prepucio, parafimosis del pene, papilomatosis u otras.

Recomendaciones para cuando se compran toros

  • Comprar los toros con suficiente anticipación a la que van a entrar a servicio.
  • Exigir la documentación que certifique que los toros son negativos a las enfermedades reproductivas.
  • Verificar el calendario sanitario que tuvieron en el campo de origen y la exposición previa.
  • Al transportar: ajustar el número de toros a la capacidad del camión.
  • Al llegar, identificar a los toros con la marca y la señal de propiedad del nuevo propietario.
  • Si el campo tiene mío – mío y los toros proceden de una zona sin esta planta tóxica, hay que realizar tratamientos preventivos.
  • Ubicar a los toros en un piquete bien empastado con agua y sombra hasta que se “desestresen” del traslado.
  • Con suficiente antelación al servicio, juntar a los toros comprados con los existentes en el establecimiento. El lote conformado debe ser parejo en tamaño, no debe existir una excesiva diferencia de edad ni tampoco la convivencia de toros astados con mochos.
  • Vigilar diariamente para tratar de evitar las peleas.
  • Si los nuevos están muy gordos (exceso de preparación) deben adecuarse en una condición corporal entre 6 y 7.

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