Sistema Mamario y Producción Láctea Características de una Ubre Productiva

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Perulactea
Por Perulactea julio 17, 2018 15:51

Por: Dr. Iván  Luz Ledic y Dra. Tatiane Almeida Drummond Tetzner (Brasil)

Importancia de los principales aspectos fisiológicos y anatómicos de la glándula mamaria externa de las vacas productoras de leche

Los mamíferos se distinguen de otros animales porque poseen una característica singular, pues son los únicos cuyas hembras producen y almacenan el alimento inicial para nutrir a sus crías, mediante la glándula mamaria. En su hábitat natural, la edad de leche producida es suficiente para el desarrollo de las crías hasta el momento en que estas alcancen una edad adecuada para producir su refección, consumiendo por cuenta propia el alimento encontrado en la naturaleza.

La leche es la principal fuente de nutrición para los recién nacidos (Figura 1), por lo menos hasta que ellos sean aptos para digerir alimentos más variados y fibrosos, porque además de poseer una serie de componentes vitales produce, en esta fase, una secreción láctea llamada calostro, la cual complementa las defensas naturales y da origen a las inmunoglobulinas.

La presencia de mamas es la característica predominante en los mamíferos. Se ha encontrado que de las 5.416 especies que existen, 93,8% son euterios, es decir, animales que tienen una placenta que les permite el desarrollo completo de la cría en el interior del útero). Otra variedad de mamíferos son los marsupiales, aunque existen algunos aún más raros, como los monotremas que colocan huevos.

Al nacimiento los mamíferos son totalmente dependientes de la leche materna, porque dejan de nutrirse por la vía corioalantóidea placentaria. Los rumiantes, específicamente los bovinos, están incluidos en dicho grupo.

Después de la domesticación algunas especies de rumiantes, como los bovinos, bufalinos y caprinos, pasan a ser ordeñados (Figura 2). Pero a través de procesos de selección y sistemas de apareamientos, los niveles productivos sobrepasaron la capacidad de consumo de las crías, lo que permitió aprovechar este alimento natural para la dieta humana, gracias a su alto valor nutritivo y composición rica en minerales, como calcio, fósforo y manganeso, además de vitaminas del complejo A, B1 y B2 y proteínas.

La leche es un alimento especial por su valor nutritivo y por su composición, lo que la hace un constituyente esencial en la dieta de los recién nacidos de todas las especies de mamíferos, en particular para la especie humana. Por eso es muy importante el suministro de dicho alimento, con calidad y en las dosis apropiadas para todas las edades.

Actualmente, el gyr lechero es reconocido en Brasil y en el mundo por su desempeño como raza lechera, siendo una excelente opción para la producción de leche en los trópicos, principalmente porque presenta características favorables para la producción sustentable de leche en pasturas.

Una pieza clave válida para ser estudiada en todo este proceso es la glándula mamaria, o sistema de pezones mamarios de las hembras bovinas lecheras, ya que es la responsable por la síntesis de la leche.

Figura 2

En el ganado de leche, las características de conformación de la ubre asumen gran Importancia en función de su asociación con las características productivas, lo que suele contribuir con la eficiencia y reducción del tiempo de selección para la producción de leche, por intermedio de la selección indirecta. Pocos estudios han sido realizados acerca de este tema, aunque la gran mayoría refieren de las razas europeas especializadas, en países de clima templado.

Figura 2- b

Fisiología y anatomía

La glándula mamaria hace parte de la piel, algo así como una glándula sudorípara modificada. De ahí que parte del aparato reproductor femenino, por su relación con los procesos reproductivos, se considere para el estudio. No obstante esta glándula es característica exclusiva de los mamíferos y está presente tanto en el macho como en la hembra, aunque sólo se desarrolla en la madurez sexual de esta Inicia su función después del parto, y deja de funcionar cuando la cría culmina la fase de lactancia y deja de mamar. Por otra parte, en las hembras bovinas la glándula mamaria es conocida también como la ubre, que a su vez consta de cuatro glándulas o cuartos mamarios separados, denominados pezones. La leche sintetizada en uno de los cuatro pezones no pasa Internamente a los otros tres porque existe completa independencia entre ellos.

El desarrollo de la glándula mamaria se inicia en el feto. Ya en el segundo mes de gestación la papila comienza a formarse y a desarrollarse continuadamente. Cuando el feto alcanza los seis meses, la ubre ya tiene tanto las cuatro glándulas como el ligamento mediano, las papilas y la cisterna glandular. En las hembras, el desarrollo de los canales conductores de leche y el tejido secretor se forman entre el momento del parto y la pubertad.

Hasta la pubertad la glándula mamaria presenta crecimiento isométrico (la velocidad de su desarrollo es menor que el cuerpo). Sin embargo, en el inicio de la actividad ovárica, en el primer ciclo menstrual, el parénquima empieza a desarrollarse más rápidamente que el corporal (crecimiento alométrico).

Asimismo, durante el embarazo, las glándulas mamarias experimentan nuevos procesos de crecimiento debido a la proliferación y ramificación de los canales lactíferos, la neoformación de elementos excretores (tubuelos y alvéolos), por lo que el estroma conjuntivo y adiposo disminuye considerablemente. En las madres primerizas, a pesar de este intenso proceso de crecimiento, sólo se observan señales evidentes de secreción de leche en la fase final de la gestación. Cabe anotar, que este crecimiento mamarlo se da principalmente por la acción sinérgica de las hormonas estrógeno y progesterona, producidos por el ovario; además del lactogénio placentario y de la hormona del crecimiento, que es secretada por la pituitaria anterior.

Así pues, la ubre continúa su desarrollo, en términos de cantidad y tamaño de las células, por toda la primera y hasta la quinta lactancia. En cuanto a la capacidad de producir leche, esta aumenta a la par de dicho proceso.

El aspecto de la ubre en el ganado varía, dependiendo de la madurez y del estado funcional, así como de características Individuales y raciales.

La cantidad de tejido secretor y el número de células secretoras son factores limitantes de la capacidad productiva de la ubre. Con todo, una gran ubre muchas veces puede aparentar una gran capacidad productiva, pero en realidad puede tener una gran cantidad de tejidos conectivos y adiposos —estroma con menor cantidad de parénquima, el cual comprende las células productoras y secretoras de la leche—. Por eso, la consistencia de la ubre debe ser blanda y elástica, en vez de fibrosa (Figura 3).

Figura 3. Palpación para verificar la consistencia de la ubre.

La glándula mamaria bovina es una glándula compuesta, de tipo túbulo alveolar, que funciona bajo el control de hormonas hipofisarias, tiroideas, placentarias y adrenocorticales. En la hembra bovina se desarrollan cuatro glándulas en la región inguinal, que poseen cuatro pezones, respectivamente (Figura 4). Así pues, la leche que es sintetizada en una glándula no pasa internamente a las demás.

Figura 4. Divisiones internas de la glándula mamaria: ligamento suspensorio medio (láminas mediales) y ligamentos suspensorios laterales (láminas laterales).

Secreción láctea

El crecimiento mamario es acelerado durante el período de gestación, ya que el epitelio de la glándula mamaria es mayor y representa la fase más rápida de proliferación.

Sin embargo, el crecimiento mamario es aún mayor durante los estudios más tardíos de la gestación, coincidiendo con el más rápido período de crecimiento fetal. Este hecho ocurre en respuesta a las hormonas secretadas, inicialmente por el cuerpo lúteo, y luego por las hormonas placentarias, de la hipófisis y por la glándula adrenal.

En cuanto al estrógeno, esta hormona ejerce un efecto principalmente en el sistema de ductos, y la progesterona promueve el desarrollo alveolar.

El número de células mamarias continúa en aumento hasta completarse durante el inicio de la lactación. En el momento del parto hay una pérdida abrupta de los niveles de estrógeno y progesterona, pero la arquitectura del tejido es mantenida por la prolactina, liberada a partir de la hipófisis anterior, en respuesta a los estímulos lactantes del ternero (Figura 5). Es el inicio de la instalación de la secreción láctea o calostro.

Figura 5. Momento del parto hasta la primera mamada del ternero

Las células secretoras se tornan talmente activas y producen buen volumen de leche, haciendo dilatar el alvéolo hasta alcanzar el mayor tamaño de la glándula mamaria. El tejido conjuntivo denso Interlobular es reducido a una cápsula fibrosa, que circunda los lóbulos. El contenido alveolar es eliminado -por la contracción de las células mioepiteliales en respuesta a la ocitocina liberada por la hipófisis.

Al inicio y durante el acto de mamar, la sensación táctil genera estímulos, que llegan hasta el sistema nervioso central —SNC—, provocando que el hipotálamo secrete ocitocina, la cual es almacenada en la hipófisis posterior y liberada después en la circulación sanguínea. La ocitocina, en la glándula mamaria, provoca la contracción de las células mioepiteliales de los alvéolos y la musculatura lisa de los ductos, ocasionando la compresión de estas cisternas, lo que finalmente, permite la salida de la leche. La prolactina también es secretada mediante el arco reflejo descrito.

Generalmente el gyr no presenta dificultades en el parto; no obstante, son necesarios algunos cuidados. El trabajo del parto se divide en tres fases:

a) Inicio de las contracciones uterinas y dilatación del cérvix, que puede durar entre una y cuatro horas.

b) Inicio de la introducción del ternero en la vía fetal, con rompimiento de la bolsa, y con el parto ocurriendo dentro de máximo cuatro horas (pasado este tiempo es necesaria la asistencia).

c) Inicio del nacimiento del ternero, envolviendo el comienzo de la involución uterina y pérdida de la placenta, lo que normalmente ocurre en las 12 horas siguientes.

En presencia de distocia, es necesaria la asistencia veterinaria para tracción o cesárea. En el caso específico del gyr, muchas veces, es necesario ayudar al ternero para que se amamante, siendo preciso “manear” a la vaca, colocando al recién nacido junto a los pezones de la madre para que pueda ingerir el calostro durante las primeras seis horas después del nacimiento.

OBS: los terneros recién nacidos deben recibir una cantidad adecuada (5-8% de su peso corporal) de calostro fresco (rico en anticuerpos maternos e inmunoglobulinas) por el amamantamiento, o por otros medios apropiados, durante las primeras seis horas después del nacimiento, con el fin de conferir inmunidad pasiva, además del control de los patógenos en el intestino; esto debe hacerse mínimo por tres días. Las vacas producen calostro en exceso, lo que equivale a tres veces más de la necesidad del ternero, durante aproximadamente seis días. Sin embargo, el calostro no puede ser mezclado con la leche para comercializarlo, suele utilizarse para alimentar a otros animales o almacenarlo en refrigerador.

Eyección de la leche

La eyección de leche depende de estímulos, y envuelve una acción de respuesta refleja. La succión del ternero, la presencia del ordeñador, el lavado y masaje de la ubre causan un estímulo táctil en las terminaciones nerviosas situadas en los pezones y en la base de la ubre. Otros factores como la proximidad del corral y el establo, la ración en el comedero, la visualización del ternero, el mugido del ternero, y los ruidos del local del ordeño también son agentes estimulantes. No obstante, el reflejo de eyección puede ser inhibido por diversos factores, como susto, la sustitución de un ordeñador por otro, etc., que liberan la hormona adrenalina.

De tal forma que todos los estímulos habituales y rutinarios son importantes, tanto visuales, como olfativos, auditivos, gustativos y táctiles. Asimismo, la vaca gyr necesita de la presencia del ternero para que haya eyección de leche y un ordeño eficiente.

En la Figura 6 se pueden observar: por estímulos (A y B) los nervios (1 y 2) transmiten señales por la conexión con el hipotálamo (3), así como también lo hacen los estímulos visuales y auditivos (C y D). Fibras nerviosas especiales del hipotálamo, que tiene procesos finalizados en la pituitaria posterior (o hipófisis posterior), liberan la hormona oxitocina. Esta hormona es cargada y conducida desde la glándula pituitaria por la vena yugular (4) hasta el corazón y los pulmones (5), y luego distribuida a todas las partes del cuerpo por intermedio de la aorta (6) y las ramas arteriales hasta la ubre (7) La vaca en ese momento presenta reflejos de micción y defecación.

La oxitocina que llega a la glándula mamaria reacciona ante los receptores de las células mioepiteliales, en torno al alvéolo, y promueve la contracción de los músculos lisos de los canales, aumentando la presión en la cisterna entre 1,5-4,0 kPA, promoviendo la salida de leche ya sintetizada y almacenada en los alvéolos, canales y cisternas.

La acción de la oxitocina dura cerca de 10 minutos y cualquier factor de estrés durante el ordeño provoca liberación de adrenalina, por la glándula suprarrenal, con acción antagónica a la oxitocina, causando la “escondida de la leche”. El ordeño debe ser efectuado sin interrupción ni demora para evitar leche residual en la ubre, ya que el tiempo de liberación de la leche es limitado.

Figura 6.

 

Ordeño

El principal momento es el ordeño porque comprende todas las etapas de retirada de la leche de la ubre. El manejo es fundamental para la completa eyección de la leche, por lo que es primordial el bienestar del animal.

Las vacas en lactancia deben ser conducidas hasta el local de ordeño con tranquilidad y mucha paciencia porque la ubre suele tener almacenada una gran cantidad de leche.

En el ordeño mecánico lo usual es dejar un pezón disponible para que el ternero mame, y en el manual generalmente se deja un residuo de leche en la ubre para el ternero.

Este estudio incluyó 32.779 controles lecheros mensuales de 3.605 lactaciones de gyr. Se observó que hubo alteración conforme con la fase de lactancia, localizándose el pico más alto en una producción de 11,98 kg en el primer control (ocurrido en 230 días posparto), pero tendiendo a decrecer a partir de esta fase hasta el décimo control (Gráfico 1).

Gráfico 1. 

La disminución resultó más abrupta en el tercer y cuarto control, a partir del segundo control (reducción de 0,95 y 0,80 Kg de leche en cada control, respectivamente) , manteniendo este declive, casi que constante, a partir de ahí (caída de aproximadamente 0,50 Kg de leche por control).

Vale destacar que la producción de leche en el último control (C 10 =7,22 Kg) fue elevada, llegando a considerarse el cierre de la lactancia, principalmente tratándose de animales cebúes, en los que la caída fue de sólo 39% en relación con el primer control, muy por encima de la producción media del rebaño promedio nacional.

De Igual modo, el estudio constato que si la selección fuera basada en C4, ocurriría la misma respuesta que la presentada en la producción a los 305 días, anticipándose en seis meses la evaluación de los animales.

La lactancia de las vacas debe finalizar 60 días antes del parto. La interrupción de la lactancia puede ser abrupta (usada para animales que estén produciendo hasta tres litros de leche por día) o lenta (para animales de producción más elevada).

Con este objetivo, se dan las siguientes instrucciones:

Primer día del inicio del trabajo de cierre de la lactancia, después del Ordeño normal, la vaca deberá quedarse en el corral toda la noche, sin alimento ni agua.

Segundo día, solamente deberá ser ordeñada en la tarde, se le suministra agua y algo de alimento, quedándose encerrada en el corral por la noche, sin alimento ni agua.

Tercer día, no deberá ser ordeñada, siendo suministrada agua y algo de alimento en la tarde, quedándose nuevamente encerrada, sin agua ni alimento.

Cuarto día, deberá ser ordeñada en la tarde y suelta, si no hubiera producido más leche; de lo contrario, repetir al quinto día el mismo procedimiento del cuarto día.

En la última gota de lactancia deberá ser aplicado un tubo intramamario por pezón, el cual debe contener de larga duración, propio para vacas secas, que combatirá la aparición de Infecciones subclínicas y garantizará la sanidad de la glándula mamaria para la próxima lactancia.

Evaluación y Codificación del Sistema Mamario en Gyr

Ligamento de la ubre anterior

Se evalúan ambos lados de la vaca, en cuanto a la fuerza de adherencia de este ligamento a su cuerpo. La longitud, la forma, la flacidez y la falta de profundidad también son consideradas. Una ubre anterior fuerte es muy importante para una vida productiva más larga, porque tiene que ver con la profundidad de la ubre y la prevención de traumatismos (Figura 7).

Figura 7. Ligamento de la ubre anterior

Altura de la ubre posterior

El ligamento de la ubre posterior determina la altura de ésta, y debe ser medido desde el punto más alto en el que la vaca almacena leche. El evaluador considerará el punto en que el ligamento se posiciona en relación con el nivel del flanco y de la vulva (llamado periné). Así pues, mientras más corto sea el periné mayor será la altura de la ubre posterior. Lo ideal es una ubre cuya implantación se encuentre localizada a cuatro dedos de la vulva.

Ubres más altas permiten una mayor capacidad de producción.

Figura 8. Altura de la ubre posterior

Anchura de la ubre posterior

Debe ser medida en el mismo punto que la altura de la ubre de forma horizontal. Ubres más anchas también permiten mayor capacidad, lo que suele ser un buen indicador del nivel de producción de la vaca (Figura 9).

Figura 9. Anchura de la ubre posterior

 

Soporte céntrico o ligamento de la ubre posterior

Este debe ser visualizado por la profundidad del declive en la base de la ubre (surco longitudinal del ligamento céntrico). Cuanto más visible sea, mayor sustentación. Este declive es además un indicativo de facilidad de ordeño, textura de la ubre y colocación de los pezones (Figura 10).

Figura 10. Soporte céntrico

 

Profundidad de la ubre

Observándose lateralmente al animal, la profundidad de la ubre es medida desde el tope de ésta hasta el punto más bajo de la misma. Se deben considerar también la edad y la práctica de lactación. Ubres rasas son importantes para una vida productiva más larga, con elevada producción de leche. Ubres muy profundas quedan expuestas a daños físicos, reduciendo la calidad de la leche. De ahí que la ubre nunca debe estar por debajo de los corvejones (Figura 11).

Colocación de los pezones

La colocación de los pezones es observada por detrás de la ubre. Tiene como base donde los pezones anteriores están posicionados en los cuartos y cuan separados están. Pezones centralizados son considerados ideales. La colocación correcta de los pezones es esencial para facilitar el ordeño y reducir escoriaciones (Figura 12).

 

Longitud de los pezones

El tamaño del pezón es muy importante para prevenir infecciones, ya que evita la caída de las pezoneras en el ordeño mecánico, y facilita, a su vez, el ordeño manual y la posibilidad de escurrir la leche residual; y adicionalmente, permite mayor accesibilidad a la succión de la leche por la cría durante la mamada. Una longitud considerada término medio debe tener de 5 hasta 7cm (Figura 13).

Diámetro de los pezones

Pezones excesivamente gruesos perjudican el ordeño y la mamada, siendo por tanto inconvenientes. El pezón deseable tiene un diámetro medio de 3,3 cm para abajo (Figura 14).

Consideraciones

La ubre debe ser bien conformada y con drenaje a través de diversas venas aparentes, ondulantes, de preferencia ramificadas, las cuales se encuentren penetrando por dos o más orificios; además debe poseer en el abdomen la vena mamaria de grueso calibre. Su piso debe ser nivelado y no trasponer la línea del corvejón, tal como se ilustra en la Figura 15.

Los estimativos de heredabilidad para características del sistema mamario de hembras cebuínas de la raza gyr variaron de bajos a moderados (Tabla 1), lo que indica que el mejoramiento genético de dichas características puede ser realizado por la prueba de progenie, utilizando o no índices de selección.

Tabla 1.

 

Los estimativos de correlaciones entre producción de leche, altura anterior y altura posterior de la ubre fueron moderados y negativos (—0,46 hasta —0,44), y menores (—0,28 hasta —0,07) para otras características de la ubre. La selección para aumento de la producción de leche conduciría al hallazgo de respuestas deseables correlacionadas con algunas características del sistema mamario, principalmente con la altura anterior y posterior de la ubre.

Conclusiones

La principal meta de los criadores y seleccionadores de bovinos lecheros es la obtención de animales capaces de producir grandes cantidades de leche con niveles elevados de sólidos totales, proteína y grasa por un largo período de tiempo en sistemas de producción en pastura, que sean a su vez económicos, es decir, rentables. De tal manera que los productores dan énfasis a la selección para la producción de leche y la conformación, viabilizando la producción de un animal con buenas características productivas, funcionales y de longevidad.

La morfología o conformación tiene un significado de relevancia económica en la actividad lechera. De ahí que se preste especial atención a las características de conformación, que indican la capacidad de soportar condiciones de elevadas producción y longevidad en los animales, con el fin de aumentar la vida útil de cada hembra.

En la evaluación del biotipo lechero, hemos tomado en consideración la capacidad productiva del animal, de modo tal que se valoraron aquellos animales próximos al ideal para producir leche (hembras), o para transmitir características lecheras a la progenie (machos).

Los animales con selección para producción de leche poseen biotipo antagónico al biotipo de animales seleccionados para producción de carne, porque las funciones zootécnicas son distintas, debido a que los procesos de selección y presión son diferentes.

El objetivo de la evaluación de la morfología y conformación del biotipo lechero consiste en poder desarrollar una vaca gyr lechera eficiente en la producción combinada, con una conformación funcional que proporcione longevidad productiva, sin perder la rusticidad, la adaptación a las condiciones tropicales y la resistencia al endo- y ectoparásitos.

Conciliar productividad, funcionalidad y adaptabilidad con las condiciones ambientales son desafíos que debemos enfrentar para obtener una vaca con producción satisfactoria, excelente conformación, y el factor principal, la superación del costo-beneficio; en otras palabras, un sistema de producción de leche con sustentabilidad y rentabilidad.

La selección según la función zootécnica de la raza gyr —para leche o carne— definió después de determinado período de tiempo, biotipos que guardan entre sí diferencias significativas en la morfología de las regiones corporales, que pueden ser visualizadas en el exterior de los animales, tal como se muestra en las Figuras 16 y 17 (fotos: Jadif Bison).

Figura 16. Grandes campeones de Expocebú/Abcz (Uberaba, Brasil).

 

En el gyr lechero no poseemos todavía un biotipo definido de una vaca lechera ideal, o conocida como “true type”, con las características totalmente definidas; en tanto podemos trabajar con algunas herramientas, las cuales son las características deseables o indicativas de selección para leche.

La angulosidad es un aspecto presente, tanto en machos como en hembras con selección para ganado de leche, SI comparamos a los animales volteados para selección en propósito de carne.

Sin embargo, no es posible comparar razas distintas ni mucho menos grupos raciales o subespecies diferentes, como por ejemplo los animales pertenecientes al grupo de razas cebú (Bos Taurus indicus) y el grupo de razas europeas (Bos taurus taurus), tal como si se tratara de comparar animales de diferentes razas, de diferentes sexos y de diferentes edades, fases o etapas.

La estatura es una de las características que debe ser discutida, estudiada, y definida en pro del mejoramiento genético de la raza, ya que está directamente ligada en la conversión alimenticia, importante aspecto económico involucrado en la actividad pecuaria.

En el gyr lechero son evidentes los huesos más planos y chatos, en comparación con las otras razas seleccionadas para producción de carne, al mismo tiempo que no se puede confundir masculinidad con feminidad. No procuramos machos delgados y esqueléticos, pero sí machos con cobertura muscular consistente. Por tanto, el gyr lechero se presenta menos evidenciado y menos desarrollado si lo comparamos con las razas con selección para producción de carne, inclusive con masas musculares más desarrolladas que en las hembras. Los perineos deben ser más cortos, una caja torácica amplia, con mucha profundidad y amplitud pectoral, y masas musculares más desarrolladas en los machos que en las hembras.

En cuanto a las etapas que se encontraron en los animales, sobresalen las franjas etarias que definirán el biotipo ideal, que merecen ser traídas en consideración, por ejemplo, al momento de mayor evidencia de angulosidad en una hembra, es decir, la fase pico de lactación de ésta. Dicha etapa implica que todo el metabolismo nutricional se vuelque hacia la producción de leche y manutención corporal, donde no se presentan reservas corporales en musculatura y tejido adiposo, y en la que se evidencian las extremidades óseas, siendo este momento donde entra a evaluarse el sistema mamarlo o la ubre, que difiere entre el aspecto de una hembra en fase preparto o fase final de gestación. Las hembras preparto, o que se hallan en el final de gestación, presentan acumulaciones evidentes de tejido adiposo y masa muscular más aparente porque la hembra necesita abundantes reservas para el momento del parto y para el período en el que se inicie la lactancia, ya que es necesaria una alta demanda de nutrientes para la manutención corporal y para producción de la secreción láctea, la leche. Al final de la gestación, la hembra debe estar en condiciones de acoplamiento corporal compatible con la fase siguiente, para no entrar en balanza energético-negativa en el momento del parto e Inicio de la próxima lactación.

 

 

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