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Midiendo y Monitoreando la Reproducción en Vacas Lecheras: La Tasa de Preñez

 

Cualquier ganadero lechero sería el hombre más feliz de la tierra si pudiera preñar a sus vacas igual a como preñan sus vaquillonas. La principal razón por la que las vacas son enviadas al camal o matadero, es el pobre rendimiento reproductivo. Más del 30% de la saca de vacas es por problemas de reproducción.

 

Sergio Olivera Sedó – Ingeniero Zootecnista

Propietario y Administrador del Establo Lechero El Olivar (Huacho-Perú)

 

Parámetros de Rendimiento Reproductivo

Tradicionalmente, el rendimiento reproductivo se ha medido por los siguientes parámetros:

1. Intervalo entre partos:

El intervalo entre partos es el tiempo transcurrido entre un parto y el siguiente, y generalmente se expresa en meses. El intervalo entre partos tiene el inconveniente de ser una medición histórica: la vaca tiene que parir para recién conocer cuál fue su intervalo con respecto a su parto anterior. Esto hace que cualquier acción que tomemos por mejorar la reproducción recién podamos evaluarla casi un año después. Tampoco toma en cuenta a las vacas de primer parto, a las vacas abiertas y a las vacas que se fueron al camal por retraso en la preñez que, como es obvio, dejaron de presentar intervalo entre partos porque no pudieron volver a parir, pero sin embargo formaron parte del grupo de vacas a ser evaluadas mientras permanecieron en el hato lechero.

Se considera como bueno un intervalo entre partos entre 13.6 a 13.8 meses, pero, con el avance genético reflejado en mayores persistencias de las curvas de lactación y con el uso de la somatotropina bovina que permite alargar las campañas de las vacas en forma rentable, este valor va perdiendo vigencia.

2. Servicios por concepción:

Los servicios por concepción son las inseminaciones que se necesitaron para preñar a una vaca, a un grupo de vacas o a todas las vacas que preñaron, pero solamente las que preñaron. Tiene el defecto que no toma en cuenta a las vacas que no preñaron pero que sí fueron inseminadas. Por ejemplo, el día de hoy inseminamos a 24 vacas, algunas en su primer servicio, otras de segundo servicio, otras de tercer servicio, cuarto servicio, etc. Hasta su diagnóstico de preñez, digamos a los 40 días, algunas vacas habrán vuelto a entrar en celo, pero un buen grupo llega al diagnóstico y resultan 8 preñadas y estas 8 preñadas fueron producto de 15 inseminaciones. En este caso tenemos un magnífico índice de servicios por concepción: 1.88 (= 15:8), pero ¿qué hay del status reproductivo del hato?; ¿qué pasó con las otras 16 vacas que fueron inseminadas y no preñaron?. Los servicios por concepción es un indicador del éxito del programa de inseminación artificial.

3. Tasa de concepción al primer servicio:

La tasa de concepción al primer servicio es el porcentaje de vacas de primer servicio que preñaron, con respecto al total de vacas inseminadas con un primer servicio. Si en el ejemplo anterior, en el grupo de 24 vacas inseminadas hubo 11 que recibieron su primera inseminación y resultaron 5 preñadas al diagnóstico, la tasa de concepción al primer servicio sería de 45.5% (= (5/11) x 100), que es una buena tasa, pero no nos dice nada de las vacas de más de un servicio. Además este índice tiene el mismo defecto del anterior: solo toma en cuenta a las vacas que preñaron, e ignora al resto. La tasa de concepción al primer servicio es un indicador del manejo del semen y de la técnica de inseminación.

4. Días abiertos:

Comúnmente se consideran como días abiertos los días transcurridos desde el parto hasta la siguiente preñez, que, en este caso vendría a ser el “intervalo parto-concepción”. Este es el concepto más difundido y es el que se emplea en la mayoría de los cálculos. Al igual que los tres índices anteriores (intervalo entre partos, servicios por concepción y tasa de concepción) es un índice “mentiroso” porque solo toma en cuenta a las vacas que preñan, ignorando por completo a las que no se preñaron o no volvieron a parir.

Si se apunta a un intervalo entre partos de 13.6 meses, los días abiertos (intervalo parto-concepción) no deben sobrepasar de 134 a 135, en promedio. La razón es muy simple: 13.6 meses multiplicados por 30.4 días promedio por mes arrojan un intervalo entre partos de 413.4 días. Restando los 279 días de gestación de una vaca Holstein, las vacas deberían estar preñando a los 134.4 días después de su parto, para lograr el intervalo entre partos de 13.6 meses.

Los “verdaderos” días abiertos (DA) se obtienen mediante el siguiente cálculo:

DA = (Sumatoria de los días en lactación de las vacas abiertas) + (Sumatoria de los días en lactación de las vacas servidas) dividido por (Nº total de vacas abiertas + Nº total de vacas servidas)

Esta fórmula se pone a título informativo puesto que el dato de días abiertos obtenido de esta manera no se usa mayormente. De lo que he podido encontrar en la literatura, en los Estados Unidos los DA expresados por este medio varían de 147 a 163 días.

Es pertinente indicar que una vaca se considera abierta cuando sobrepasa el período voluntario de espera y no está servida. En consecuencia, la condición de abierta de una vaca estará supeditada al período voluntario de espera (PVE) de cada establo. Por ejemplo, si en el establo A el PVE es de 55 días, una vaca con 56 días en lactación que no está servida, ya es considerada “abierta” (pasa de parida a abierta); pero si en el establo B el PVE es de 70 días, tendría que tener 71 días en lactación (o más) y sin servicio para ser considerada abierta.

5. Días al primer servicio:

Como su nombre lo indica, los días al primer servicio son los días transcurridos entre el parto de la vaca y su primera inseminación o servicio. El índice días al primer servicio está grandemente influenciado por el período voluntario de espera (PVE) de cada hato, de modo que no es un índice “universal”. Entre nosotros y en muchas partes es común un PVE tan corto como 55 días para todas las vacas, pero también hay hatos en que a las primerizas se les da un período voluntario de espera de 90 días y/o de 70 días a las adultas, de modo que los días al primer servicio no sirven para comparar un hato con otros. No obstante, una vez que Ud. fija un PVE, ajústese a él! El cálculo y la interpretación de muchos parámetros reproductivos están influenciados por este valor.

Sin embargo, como veremos más adelante, el índice días al primer servicio sí es una herramienta valiosa para evaluar el rendimiento reproductivo de un hato en particular.

A raíz de las deficiencias señaladas en estos indicativos, de un tiempo a esta parte se ha desarrollado un nuevo índice que las subsana: este parámetro es la “TASA DE PREÑEZ”.

 

TASA DE PREÑEZ

La TASA de PREÑEZ es el porcentaje de vacas que preñan cada 21 días, del total de vacas aptas (“elegibles”) para preñar en esos 21 días.

“La tasa de preñez es la medida clave de la reproducción”

En los hatos donde se emplea el método tradicional de celo visto=vaca servida, la tasa de La tasa de preñez es el parámetro que mide más eficientemente cómo están preñando las vacas.

La tasa de preñez mide dinámicamente (y no históricamente) la eficiencia reproductiva del hato puesto que se evalúa cada 21 días.

La tasa de preñez refleja rápidamente los cambios que hagamos en nuestro programa de reproducción, de manera que es posible hacer correcciones sobre la marcha y ver sus resultados pronto.

La tasa de preñez toma en cuenta a todas las vacas en tiempo de reproducción, vale decir, todas las que han sobrepasado el período voluntario de espera.

La tasa de preñez se obtiene multiplicando la (tasa de detección de celos) por la (tasa de concepción).

En los hatos donde se practica la inseminación a tiempo fijo (protocolos ovsynch y sus variantes), la tasa de detección de celos se reemplaza por la tasa de servicios, puesto que en estos protocolos ya no es necesaria la detección del celo.

Servicios es equivalente a la tasa de detección de celos.

Si, por ejemplo, tenemos una tasa de detección de celos de 36% y una tasa de concepción de 42%, nuestra tasa de preñez sería de 15.12% (= 36% x 42%).

• Una buena tasa de preñez es 25%, siendo 35% lo óptimo.

En opinión del Dr. James D. Ferguson de la Universidad de Pennsylvania … “con una Tasa de Preñez por debajo de 20% es difícil mantener el tamaño del hato con una saca típica de 25 a 35%”.

El Dr. Niles y colaboradores hicieron una investigación en California en el año 2001. El estudio abarcó 83 hatos lecheros y un total de poco más de 100 mil vacas: la Tasa de Preñez varió de 8 a 26%, con un promedio de 16%, coincidente con el promedio nacional de los Estados Unidos. El Dr. Niles recomienda apuntar a una tasa de preñez mayor a 25%.

Si la tasa de preñez es baja, los días promedio en lactación serán altos. En consecuencia el hato tendrá un menor promedio de producción porque se mantendrá permanentemente en un estado de lactación tardía, esto es, en la parte baja de la curva de lactación. Y, como ya se mencionó antes, habrá menos partos en el año, lo que se traduce en menos nacimientos de terneras de reemplazo, con el riesgo de que el hato se “achique” porque ni siquiera será posible mantener su tamaño.

En los EEUU los Centros de Procesamiento de Datos adscritos al “Dairy Herd Improvment Association” (Asociación de Mejoramiento de los Hatos Lecheros) se encargan de procesar los datos recibidos de sus ganaderos afiliados, y cada mes les informan sobre sus tasas de preñez, así como de muchos datos más. Esto, por supuesto, no es exclusividad de los EEUU. Ocurre en la mayoría de países con ganaderías lecheras tecnificadas.

En nuestro medio hay algunos establos que cuentan con un programa de cómputo propio que les permite obtener esta información en forma rápida y oportuna, pero son los menos.

Sin embargo NO es necesario que un establo cuente con un software especializado para conocer su tasa de preñez. Basta con que lleve registros detallados y fidedignos para lograrlo. Desde luego que, en ausencia de un servicio de procesamiento de datos que proporcione estas informaciones, es deseable que todo hato cuente con un programa de manejo de vacas, que, si está bien informado, es una herramienta valiosísima en la toma de decisiones.

Antes de pasar a detallar cómo calcular la tasa de preñez me detendré un momento en los dos componentes de su fórmula: la tasa de detección de celos y la tasa de concepción.

Y de aquí en adelante me referiré exclusivamente a los hatos que emplean el método tradicional de reproducción, esto es, inseminación a celo visto. Algo podrá aplicarse a los establos que basan su reproducción en los protocolos ovsynch y variantes, pero no todo.

a. Tasa de detección de celos:

Dado que en el método clásico se insemina cuando la vaca presenta celo, la tasa de detección de celos es el porcentaje de las vacas elegibles (aptas) que son inseminadas cada 21 días.

“La detección de celos es uno de los problemas más álgidos de la mayoría de los hatos lecheros”.

La tasa de detección de celos responde a la pregunta: ¿están las vacas siendo inseminadas en el momento adecuado?.

El Dr. Allen Young, especialista en extensión lechera de los EEUU utiliza 2 fórmulas para calcular la tasa de detección de celos:

1. TDC = (SPC x 21) / ((DA – PVE) + 10.5))

2. TDC = (SPC x 21) / ((DA – DPS) + 21.0))

En ambas fórmulas,

- TDC = tasa de detección de celos

- SPC = servicios por concepción

- DA = Días abiertos (intervalo parto-concepción)

- PVE = Período voluntario de espera

- DPS = Días al primer servicio

La primera fórmula (1), que toma en cuenta el período voluntario de espera, mide lo que Ud. planeó hacer, y es la que usan las centrales de procesamiento de datos de los EEUU; y la otra (2) mide lo que Ud. actualmente ha hecho, puesto que los días al primer servicio (DPS) es un dato real. Estos 2 valores serán muy cercanos si es que Ud. se ha ceñido a su PVE fijado.

Los resultados de estos cálculos le dirán a Ud. cuántos de los potenciales celos Ud. realmente ha detectado e inseminado.

La tasa de detección de celos varía desde tan baja como 30% hasta tan alta como 75%. Una meta razonable es pescar entre 65 a 70% de los celos en las vacas elegibles.

Para ilustrar con ejemplos prácticos los diferentes cálculos, me he tomado la libertad de usar los resultados del Establo El Olivar, de Huacho, del cual soy responsable de su conducción y manejo. El establo El Olivar inició sus actividades a mediados del año 2002 con una importación de 370 vaquillonas de Chile, y, en la actualidad (marzo de 2010) cuenta con 560 vacas y 530 recrías.

Cálculo de la tasa de detección de celos:

Al 15 de marzo de 2010, las 302 vacas preñadas que había ese día en El Olivar insumieron 1.84 servicios por concepción y, en promedio, tuvieron 125.05 días abiertos (intervalo parto-concepción) y 85.59 días promedio al primer servicio. En El Olivar el período voluntario de espera es de 70 días.

Resumiendo:

SPC = 1.84

DA = 125.05

PVE = 70

DPS = 85.59

Cálculo 1: TDC = (1.84 x 21) / ((125.05 – 70) + 10.5) = 0.5895 = 58.95%

Cálculo 2: TDC = (1.84 x 21) / ((125.05 – 85.59) + 21.0) = 0.6391 = 63.91%

La tasa de detección de celos real (63.91%) resulta ser ligeramente mayor que la calculada (58.95%). Significa que algunas vacas fueron inseminadas antes de los 70 días del PVE.

b. Tasa de concepción:

La tasa de concepción es el porcentaje de vacas que quedan preñadas después del servicio. La tasa de concepción responde a la siguiente pregunta: ¿cuán eficientemente las vacas conciben una vez que han sido servidas?.

La Tasa de Concepción (TC) puede ser afectada por muchos factores, tales como, nutrición, sanidad, temperatura, tiempo de inseminación, enfermedades, etc. Usualmente cuando hay un problema de tasa de concepción resulta muy evidente en los registros. La meta es mantener una tasa de concepción de 50% o mejor.

El cálculo de la tasa de concepción es muy fácil: es la inversa de los servicios por concepción, esto es, TC = (1/SPC) x 100.

En el caso de El Olivar, TC = (1/1.84) x 100 = 54.35%

c. Tasa de preñez:

Como mencioné en líneas arriba, la tasa de preñez se obtiene multiplicando la tasa de detección de celos por la tasa de concepción (a X b):

Tasa de preñez = 63.91 x 54.35 = 34.73%

En los casi 8 años que lleva El Olivar, la tasa de preñez ha variado entre 24 y 34%, reflejando las diferencias entre veranos e inviernos y las “oleadas” de partos.

A título informativo presento 3 gráficos tomados de la data del Minnesota DHI en 1998 para: 1. tasa de detección de celos, 2. tasa de concepción y 3. tasa de preñez. Se puede apreciar allí promedios de 37, 34 y 13 % para cada índice, respectivamente.

 

Fig. 1: Tasa de Detección de Celo, 1998 Minnesota DHI Data Rapnicki P, Stewart S, Eicker S. 2001. Proc 4-State Appl Nutr Mgt Conf, La Crosse, WI

 

 

Fig. 2: Tasa de concepción, 1998 Minnesota DHI Data Rapnicki P, Stewart S, Eicker S. 2001. Proc 4-State Appl Nutr Mgt Conf, La Crosse, WI

 

Fig. 3: Tasa de Preñez, 1998 Minnesota DHI Data Rapnicki P, Stewart S, Eicker S. 2001. Proc 4-State Appl Nutr Mgt Conf, La Crosse, WI

 

El Dr. Ray L. Nebel de la Universidad Estatal de Virginia publicó las siguientes metas para los índices reproductivos y los resultados de los establos de Virginia que estaban con un promedio rotatorio del hato (“rolling herd average”) de 9,980 kg de leche por vaca/año (= 27.34 kg/vaca en ordeño/día):

Ahora bien, ¿cómo lograr estas metas sin rompernos tanto la cabeza?. Muy sencillo: todos tenemos a nuestro alcance la mejor herramienta:

“La DETECCIÓN DE CELOS !!!”

Es obvio que para inseminar una vaca ésta tiene que estar en celo, y, precisamente, por ser tan obvio, en la gran mayoría de los establos NO se le da la debida importancia a la detección de celos. Una vez detectada en celo una vaca, el inseminador, por lo general, se esmera en cumplir con el protocolo de inseminación: extracción y descongelamiento de la pajilla, colocación en la pistola de inseminar, pasar la pistola hasta el fondo del cuello del útero, etc., etc. Este no es el problema. Aquí hay que preguntarse: ¿he detectado hoy día a todas las vacas en celo?, ¿cuántas vacas se me están quedando sin inseminar?.

Pero, ¿cómo medir la detección de celos?; ¿cómo saber si estamos haciendo un buen trabajo en este sentido?. Hay 2 maneras sencillas, fáciles y rápidas:

1. Del grupo de vacas que viene a su diagnóstico de preñez, más del 70% deben resultar con preñez confirmada como promedio anual. En los meses de verano este valor suele ser menor ya que es más difícil detectar los celos, por eso hay que evaluar el año completo.

Por ejemplo: asumamos que el diagnóstico de preñez se hace cada 15 días (como es el caso de El Olivar). En estos 15 días se inseminan 82 vacas que van a esperar 40 días en promedio hasta su diagnóstico de preñez. Como es obvio, no todas las 82 vacas van a preñar. En el transcurso de los 40 días de espera varias de estas vacas van a presentar celo porque no preñaron o porque tuvieron una reabsorción embrionaria o por alguna otra razón. Si estas vacas que presentan celo son detectadas a tiempo, ya no serán traídas al veterinario para su diagnóstico de preñez porque repitieron el celo. Entonces, de las 82, al veterinario se le trae 47 vacas para diagnóstico de preñez y resultan 37 preñadas, o sea, el 78.7% del grupo de 47. Quiere decir que hubo un buen trabajo de detección de celos, porque se “escaparon” pocos celos. Pero si solo resultan 10 preñadas del grupo de 47, o sea, el 21.3%, significa que la detección de celos deja mucho que desear: muchos celos ocurridos no fueron detectados.

No debemos confundir esta medición con la tasa de concepción. En este ejemplo, la tasa de concepción es 45.12% (37 preñadas dividido por 82 inseminadas).

El cuadro que sigue a continuación muestra los resultados de los diagnósticos de preñez del Establo El Olivar, desde sus inicios hasta la fecha:

Puede apreciarse que, en el caso de las vacas, la tendencia ha sido hacia la baja conforme se ha ido haciendo “viejo” el establo, porque las vacas adultas, que son las más difíciles de preñar, se han ido acumulando con el tiempo.

Sin embargo, en resumen, hasta el 31 de diciembre de 2009 al veterinario se le trajeron 4,385 vacas para su diagnóstico de preñez de las cuales resultaron confirmadas preñadas 3,261, o sea el 74.4%, lo que indica que ha habido una buena detección de celos.

2. Otra medida de la detección de celos es:

Los días promedio al primer servicio no deben ser mayores al período voluntario de espera más 22 días.

La idea detrás de este concepto es la siguiente: después del período voluntario de espera las vacas van a ir entrando en celo poco a poco y las iremos inseminando, a unas antes y a otras después, pero ¿cuánto tiempo tenemos para inseminar a la vaca después de su PVE?. La respuesta es un período de celo, o sea, 21 días. Entonces, para un período voluntario de espera de 60 días, la meta debería ser 82 días o menos.

En El Olivar hemos fijado un período voluntario de espera de 70 días. Significa que la meta para El Olivar es no sobrepasar los 92 días. Como se mostró en el cálculo de la tasa de preñez, al 15 de marzo y sobre 403 vacas inseminadas, los días promedio al primer servicio fueron 85.59 (menos del límite máximo fijado). Esta es otra manera de comprobar que el trabajo de detección de celos es bueno.

Estos son dos cálculos muy simples y rápidos y los podemos hacer periódicamente cada 15 o 21 días o cada mes, y es una forma de tomarle el pulso al trabajo reproductivo. Si logramos mantenernos dentro de estas metas, con toda seguridad que la tasa de preñez va a estar por encima de 20%.

En palabras del Dr. Allen Young: “Establezca metas razonables de período voluntario de espera, tasa de detección de celos y tasa de concepción. Haga una tabla con estos valores y anote mensualmente los resultados para que pueda monitorear su progreso en lograr sus metas. Ponga la tabla en una vitrina donde todos la vean y sepan cuáles son las metas y cómo se están tratando de lograr. Probablemente que Ud. encontrará muchas más personas que contribuirán a hacer las metas una realidad”.

Otros índices que no hay que perder de vista y que dan una imagen confiable del status reproductivo del establo, son los siguientes:

a. En los últimos 12 meses, el porcentaje de vacas preñadas del total de vacas debe ser mayor de 50%. Este valor varía mes a mes según sea invierno o verano y/o según la cantidad de partos mensuales. Pero el promedio del año que pasó debe estar en 50% a más. Algunos fijan la meta en 45% a más.

A continuación muestro cómo fluctuó este valor en El Olivar en el último año:

b. En los últimos 12 meses, el porcentaje de vacas abiertas del total de vacas debe ser menor de 10%. En épocas de muchos partos este porcentaje sube un poco, pero en épocas de pocos partos baja, de modo que el promedio del año debe ser menor a 10%.

c. En los últimos 12 meses, el promedio de días en lactación debe ser 176 días o menos. Significa que el intervalo entre partos es del orden de 13.6 meses, el mismo que es resultado de una buena tasa de preñez.

En el siguiente cuadro se muestran estas cifras desde que las vacas empezaron a parir por segunda vez en El Olivar (no incluye los partos de las primerizas):

 (*) en febrero de 2005 se compraron 102 vacas de un establo en liquidación.

Reemplazos:

Mencioné párrafos arriba que una de las consecuencias de una buena tasa de preñez era la generación de terneras de reemplazo suficientes para mantener el tamaño del hato o, incluso, aumentarlo de tamaño.

Para ilustrar este punto voy a mostrar las estadísticas de nacimientos y venta de terneras y vaquillonas de El Olivar.

Como se aprecia en el cuadro, en los últimos seis años El Olivar ha vendido 647 vaquillonas, manteniendo prácticamente el tamaño del hato (número de vacas). Si estas vaquillonas se hubieran quedado en el hato, en vez de ser vendidas, el hato lechero de El Olivar hubiera podido crecer a un ritmo de casi 17% anual.

Visto desde otro ángulo, la “cosecha” de terneras hembras nacidas vivas con respecto al número total de vacas ha sido de 47% en promedio. Si tomamos una saca de vacas de 27%, nos queda un remanente de 20% de terneras. Descontando la mortalidad y las que no preñan, quedan suficientes vaquillonas para garantizar un crecimiento de 15 a 17% anual.

Desde el punto de vista económico, el ingreso por la venta de estas vaquillonas prorrateado entre los kg de leche vendidos en el mismo período ha significado un adicional de US $ 0.043 por kg de leche, que no es nada desdeñable.

Cuidémonos, pues, de no cometer el peor de los anestros:

“El anestro del hombre”

“La inadecuada o mala detección de celos, de lo cual las pobres vacas no tienen la culpa”. 

 

 

Fuente: Perulactea. Envío especial del autor

 

17 comentarios en “Midiendo y Monitoreando la Reproducción en Vacas Lecheras: La Tasa de Preñez

  1. Me parece muy interesante el planteo del trabajo. Desearía una contestación con relación a los siguientes problemas que afectan la faz reproductiva: Problemas podales (en todas sus variables: llaga de talón (Mortellaro), pododermatitis infecciosa, úlceras e inflamaciones podales varias, etc.; Mastitis crónica, y anestros varios por enfermedad, vaquillas luego de su 1er. parto, y alta producción, etc.

  2. El PVE, lo determina cada establo. Y son los días después del parto que no se inseminan o montan las vacas para que permitir una buena involución uterina. Sin embargo, hay ranchos que aplican esta regla. Para estas explotaciones, el PVE se alcanza cuando el 10% de las vacas han tenido su primer servicio.

  3. Hay vacunas en países de latinoamérica contra la Neosporosis bovina?, que por lo menos controle los abortos, aunque no eviten la trasmisión vertical. En Argentina no las hay; se dice que en Chile hubo hasta hace un tiempo, pero ahora Intervet la discontiuó.

  4. SI ERES DE PERU, EN LA UNIVERSIDAD AGRARIA LA MOLINA T PODRIAN CONTACTAR CON LOS ESPECIALISTAS EN SOFTWARE PARA MANEJO DE GANADO LECHERO.AHORA SI NO ES ASI, EN ESPAÑA HAY UN PROGRAMA ESPAÑOL QUE SE LLAMA VAQUITEC, MUY UTIL POR CIERTO, PERO SU COSTO ES DE APROX. $ 700 DOLARES AMERICANOS.SALUDOS.

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