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El Creciente Mercado De Las Bebidas Probióticas

Gloria y Laive ya lanzaron productos de este tipo a fines del año pasado en el Perú, falta de difusión de sus beneficios impide un mayor consumo.

Por: Natalia Vera Ramírez

¿Se imagina mil millones de bacterias revoloteando a toda velocidad dentro de su cuerpo, dispuestas a instalarse indefinidamente en su estómago?

Se tratan de los alimentos probióticos que vienen decididos a adherirse al organismo y al gusto de los consumidores peruanos.

¿Pero qué son los probióticos?

Pues son una especie de microorganismos vivos, principalmente bacterias y levaduras que participan en el balance y desarrollo de la microflora de los intestinos y que son agregados como suplemento en la dieta con efectos positivos en la microflora del colon, según explica el experto en nutrición Guido Ayala.

Y si bien estos productos –convertidos en yogur, bebidas lácteas, jugos y hasta chocolates– tienen efectos en zonas microscópicas del cuerpo, sus ventas en el ámbito mundial son millonarias. En el 2005, el mercado de alimentos probióticos estuvo valorizado en US$763 millones en Estados Unidos y para el 2010 se espera obtener ventas de US$1.100 millones.

Aunque en el Perú son relativamente nuevos, en Europa y en el Sudeste Asiático son todo un éxito. Las empresas líderes son Yakult de Japón y Danone de Francia, ambas con presencia en Brasil, Argentina y Chile. La primera vende 35 millones de botellas de 100 ml por día en 27 países, es decir, 12.000 millones de botellas de bebidas lácteas anuales y con tasas de crecimiento de 20% al año. Danone, fabricante del famoso yogur Actimel, reporta ventas anuales en 21 países por US$312 millones, vendiendo 4,5 millones de botellas en el mundo.

EXPERIENCIA PERUANA

En nuestro país, la experiencia más agresiva con estos productos se inició a fines del año pasado cuando se lanzaron las bebidas lácteas fermentadas –ojo, no es lo mismo que yogur– Biodefensa de Laive y Prodefensis de Gloria.

Ya en el 2004 Laive tuvo un primer acercamiento a esta categoría con Biolaive, yogur con cultivos probióticos que, según el gerente de marketing de la empresa, Henry Tapia, innovó el mercado y les permitió captar el 25% de tal categoría.

"Basados en esa experiencia es que decidimos ir más allá y sacar este producto probiótico con todos los estudios realizados por los laboratorios Hansen de Dinamarca y Cerela de Argentina", cuenta el ejecutivo.

La Universidad Nacional Agraria La Molina, a través de su planta piloto de leche, produce yogur, que aunque no tiene la etiqueta de probiótico, contiene microorganismos que contribuyen al restablecimiento de la flora intestinal.

Tal es el interés por sus productos, que no solo se venden en el campus universitario, sino también en los supermercados capitalinos.

De este modo, las empresas apuntan a dar un mayor valor agregado a sus productos, pero este proceso no incluye un premio adicional como se ha hecho anteriormente con algunas promociones, sino de un beneficio para la salud.

No obstante, el mercado de los productos probióticos es aún incipiente. Para empezar, de las 60.000 toneladas de yogur que son producidas al año en el país, la mayor parte se consume en Lima, ya que en provincias prefieren tomar solo leche en el desayuno y no existe la costumbre de beber una botella de yogur después de hacer ejercicio.

En segundo lugar, el consumo per cápita al año es de 3 litros, nivel bajo si se lo compara con el consumo que de este producto hay en Colombia, donde son bebidos 7 litros al año. Cifras similares se repiten en Argentina, Brasil y Chile, países donde los productos probióticos están incluidos en la dieta diaria.

 

BARRERAS DE CRECIMIENTO

Se puede considerar que el mercado aún está en un período de crecimiento. Si bien los productos probióticos pertenecen al rubro de alimentos funcionales, al igual que las bebidas rehidratantes y energizantes, no gozan de la misma popularidad de estos últimos.

Es así que el primer paso para expandir su consumo es la difusión, pero sin limitarse a la publicidad de radio y televisión, sino trabajando con médicos para que recomienden este producto.

Los especialistas de la salud coinciden en que estos alimentos, además de nutrir a quien los consume, colonizan el intestino, mejoran y modifican el funcionamiento del sistema inmunológico y, por lo tanto, la salud global del organismo.

Incluso se realiza proyectos con algunas bacterias para combatir algunas enfermedades como la diarrea y la caries para los niños.

Sin embargo, la estrategia de consumir probióticos para vencer alguna enfermedad no es la única salida para aumentar su consumo.

Por ejemplo, la francesa Danone ha sabido interpretar mejor la idiosincrasia del consumidor occidental, con un posicionamiento muy claro: su yogur Actimel refuerza las defensas naturales. Es así que con la frase "Actimel no es para la gente que está enferma. Es para gente sana que desea permanecer sana", millones de europeos consumen sus botellas diariamente.

Sin importar cuál sea la estrategia que tome cualquiera de las empresas que ya ingresó a este rubro, el mercado está abierto para todos.

Al igual que en el caso de las bebidas isotónicas, que comenzaron con una pequeña participación del consumo global de bebidas, el potencial de los productos probióticos está comprobado, solo falta desarrollarlo y seguir ampliando su consumo.

DATOS CLAVES


¿Medicamentos o Simples Bebidas?

  • En países como España y Argentina, las compañías de productos probióticos han implementado una metodología utilizada por los laboratorios farmacéuticos mediante equipos de visitadores médicos para promocionar sus productos.

  • Algunos consideran que la industria farmacéutica descuida un territorio importante y deja en manos de empresas de otro sector una buena oportunidad de innovación para la salud.
  • La interrogante planteada es por qué un pediatra o un gastroenterólogo en algunos de estos países prescribe un alimento funcional para reforzar el estado inmunológico de sus pacientes, cuando debería hacer lo mismo, pero con un producto farmacéutico. 
  • Se calcula que en China existen doscientos millones de personas que cuentan con ingresos disponibles para comprar estos productos.

Fuente: El Comercio

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